Editorial

Recogemos en este número de la Newsleter algunos documentos de la reciente Jornada de la FCPOL: la intervención de apertura de la Jornada, una reseña de cada una de las mesas clínicas. Los textos de las breves aportaciones que abrieron cada mesa de debate y las intervenciones de cierre y clausura serán publicados en el próximo número de la Newsleter. Todos ellos son accesibles en la web de la FCPOL, www.fcpol.org, en el apartado “Publicaciones”.

Más de doscientos inscritos en un intenso día de trabajo nos han permitido entablar un debate sostenido sobre la clínica psicoanalítica en las instituciones ante la problemática diversa del aislamiento, la desinserción y la soledad. Esta Jornada fue además una oportunidad para interrogar la siempre problemática posición del psicoanalista en las instituciones.

Las conferencias de Jean Daniel Matet y de Guy Briole serán publicadas en el próximo número de la revista de la ELP, “El Psicoanálisis”.

Apertura

Andrés Borderías

Buenos días, bienvenidos a esta primera Jornada de la Fundación para la Clínica Psicoanalítica de Orientación Lacaniana, FCPOL, que va a desarrollarse a lo largo del día alrededor del tema “La soledad y el vínculo. El psicoanálisis en las instituciones”.

En primer lugar quiero agradecer en nombre de la Fundación a Monserrat Galcerán, Concejala Presidenta del Distrito de Moncloa-Aravaca y a Mª Jesús Escotet, directora del Centro Cultural de Moncloa por su amable acogida en este Salón de Actos.

Agradezco especialmente a Javier Barbero su presencia en este acto de Apertura, pues, a pesar de su cargada agenda de trabajo, ha querido estar presente en este momento de inicio de la Jornada. Javier Barbero,a quien daré a continuación la palabra, es Concejal en el Ayuntamiento de Madrid por la formación “Ahora Madrid”, es miembro de su Junta de gobierno y Delegado del Area de Salud, seguridad y emergencias, responsable por tanto de la puesta en marcha del proyecto piloto llamado “Prevención de la soledad no deseada” que el Ayuntamiento de esta ciudad ha puesto en marcha en el ámbito de un proyecto más amplio: “Madrid, ciudad de los cuidados”.Sandra Candelas, coordinadora de esta experiencia piloto, intervendrá esta tarde en la segunda mesa de debate.

Su presencia y participación en esta Jornada y la acogida que recibimos por parte de las autoridades del Ayuntamiento dan cuenta de una larga relación de confianza e interés por parte de los profesionales y responsables públicos en el trabajo que los psicoanalistas de la ELP venimos desarrollando desde hace años en esta ciudad. Este vínculo comenzó en un primer tiempo de nuestro “activismo lacaniano”, cuando de manera improvisada pusimos en marcha un dispositivo para la atención a los afectados por el 11 M. Ese dispositivo evolucionó posteriormente hasta desembocar en el CPCT de Madrid, cuya labor reconocida facilitó la apertura de otros dispositivos de atención y tratamiento psicoanalítico abiertos a la ciudad, como son el CPA Madrid y el CP-Adolescentes, algunos de cuyos integrantes van a exponer hoy aquí su trabajo.

La Jornada de hoy, de investigación y de debate,se enmarca pues en la política de acción lacaniana impulsada por Jacques-Alain Miller hace ya dos décadas, que ha llevado a los psicoanalistas a realizar un esfuerzo de invención de nuevos dispositivos a pie de calle, para facilitar de este modo el encuentro con el psicoanálisis a los ciudadanos.

Por otro lado, están aquí presentes muchos colegas que trabajan desde hace años en instituciones públicas y privadas, orientados por su formación lacaniana. A lo largo del día intervendrán psicoanalistas que trabajan en nueve entidades del país, muy diversas, todas ellas colaboradoras con la FCPOL,y también varios colegas que lo hacen en otros dispositivos en Francia e Italia.

Algunas de estas instituciones mantienen vínculos con las administraciones, otras han surgido como invención de algunos psicoanalistas sin los condicionamientos que impone el discurso del amo, pues la administración en tiempos de la biopolítica se ve llevada a someterse ala ideología de la evaluación, los ideales de la educación y el cientificismo, clausurando así el derecho de cada sujeto al respeto de las condiciones singulares de su síntoma.

La acción lacaniana por su parte, hace posible a algunos sujetos el encuentro con el filo cortante de la verdad que habita su malestar.Para otros, no se trata de la elucidación de su inconsciente, sino de lograr un modo de reubicarse ante su síntoma para encontrar un modo de saber hacer con él, respetuoso de su lógica singular.En cualquier caso, para ello hace falta un lugar y un vínculo que el psicoanálisis nombra como transferencia y cuyas condiciones de posibilidad en las instituciones interrogaremos también hoy.

Con esta primera Jornada de trabajo de la FCPOL respondemosa la necesidad constante de cuestionar nuestra práctica entre nosotros y con los asistentes.Forma parte de nuestro esfuerzo de transmisión y también de apertura de nuestro debate a la ciudad. La transferencia de trabajoes el vínculopromovido por el discurso psicoanalítico, es un modo de tratamiento de la soledad que cada psicoanalista experimenta ante su acto, en la confrontación con lo real del síntoma y también ante el absurdo de las condiciones impuestas por la ideología de la evaluación.

Nuestro trabajo comenzó hace ya varias semanas. Si ustedes han leído los más de cuarenta textos y entrevistas que se han publicado en el Newsleter, si se han asomado a la extensa bibliografía que los ha acompañado, habrán podido constatar la amplitud y complejidad del tema de la Jornada, que interesa a la sociología y que por otro lado forma parte de la clínica y también del corazón de la experiencia analítica.

Quiero destacar un punto de este debate preliminar: El aislamiento no es lo mismo que la soledad.Por otro lado el aislamiento no implica necesariamente la desinserción de un sujeto. Estos tres significantes, soledad, aislamiento, desinserción, describen un campo complejo, se entrecruzan de maneras diversas, de modo que más allá de la fenomenología, el psicoanálisis busca elucidar en cada sujeto la lógica de su malestar y la función que cumple su síntoma, bajo transferencia.

La creciente preocupación de las autoridades ante lo que parece un fenómeno propio de las sociedades digitales, globalizadas, la denominada “soledad no deseada” de muchos ciudadanos, debe entonces ser contrastada con las aportaciones que el psicoanálisis encuentra a partir de la clínica y también de la experiencia de un análisis llevado hasta su conclusión.

En este fenómeno complejo confluyen circunstancias y condiciones muy diversas. Jacques Lacan anticipó en los años 70 las consecuencias para la subjetividad y el vínculo social derivadas de la evaporación de la función paterna y las transformaciones del orden simbólico, con la emergencia de un nuevo discurso, el discurso capitalista, que deja al sujeto “sin nada con lo que hacer lazo social”.

Más adelante, Lacan apuntó al estatuto real de la soledad cuando afirmó: “la soledad es lo que de una ruptura del ser deja huella”, señalando así que el encuentro con lo real traumático fractura el ser y deja como saldo huellas aisladas de cualquier saber en el inconsciente. A las huellas del Uno sólo, Lacan añade otra razón de estructura, la imposibilidad de la escritura de la relación sexual, que deja a cada sujeto sólo con su goce.

En las mesas clínicas de esta mañana podremos interrogar las consecuencias clínicas de esta formulación y su pragmática institucional, y en las mesas de esta tarde tendremos ocasión de debatir esta problemática en dos mesas apasionantes.
Contaremos además con las aportaciones de Jean Daniel Matet que va a introducir el tema de la Jornada, y de Guy Briole en la tarde que abordará la problemática de la investigación en psicoanálisis.

Quiero terminar este momento de apertura agradeciéndoles a todos ustedes su presencia, especialmente a los que se han desplazado a Madrid desde otras ciudades de España y de Europa para participar en esta Jornada de trabajo y de debate, así como a los que han enviado sus textos y aportaciones en las semanas que han precedido a este encuentro. Nuestro agradecimiento especial al equipo organizador de la Jornada y al comité científico que ha orientado este trabajo.


MESA CLÍNICA 1: “Tratamientos del vínculo”

Reseña de Araceli Fuentes

Los casos presentados fueron tres, a cargo de Pilar Foz (CDIAP-Barcelona), Mª Paz Rodríguez (CPCT-París) y Felicidad Hernández (CPCT-Bi-Bilbao). Coordinación: Araceli Fuentes.

Para poder estar en el vínculo con otros hay primero que poder estar sólo, es decir separado del Otro. Para estar en el vínculo es necesario tener un cuerpo, pero no todos los sujetos lo tienen. Este es el caso del paciente tratado por Mari Paz Rodríguez en el CPCT de París que cuando está sólo en la cama experimenta una sensación de no existir que asocia con una experiencia corporal horrible, son momentos difíciles en los que siente que su corazón sube hasta su cuello y los límites de su cuerpo desaparecen. La solución que había encontrado este sujeto de hacerse acompañar por una mujer había fracasado y la analista le sirve de puente para poder restaurar el vínculo roto y encontrar una nueva partenaire que tiene rasgos de la analista. Se produce una restauración del vínculo bajo transferencia. En este caso, tratado en un dispositivo gratuito y de duración limitada, se trata aquello que puede permitirle al sujeto restablecer el vínculo con el otro. Este caso nos enseña que a veces basta con reparar algo para que eso tenga efectos fundamentales para el sujeto y que hay otros aspectos que no conviene tocar porque el propio sujeto no lo toma como una dificultad, o sea que es una enseñanza frente al furor sanandi de algunas psicoterapias.

Para la paciente atendida por Felicidad Hernández, que necesita tiempo, la analista no dudará en decirle que tendrá el tiempo necesario a pesar de que la institución se caracteriza por un limitación temporal, lo que nos enseña que la institución se acomoda al caso y no a la inversa. Para este sujeto perseguido por una voz alucinada que lleva clavada en su nuca, una voz que no cesa de exigirle e insultarla, el vínculo con el otro está roto. Durante el trabajo transferencial podrá localizar esa voz no descontada que no le permite vivir ni tener un cuerpo con el que vincularse como la voz de su amo-a. Se trata de un sujeto con un rigor y un coraje extraordinario que encuentra una analista a su altura, una analista que no la empuja y la respeta, como dirá ella misma. Una intervención afortunada de ésta le permite, sin recurrir al sentido, poder separar, de uno en uno, los elementos de un discurso que se presentaba como un conglomerado indisociable. Dos hallazgos del propio sujeto, una actividad de bricolaje y una invención espacial para localizar el desorden, le servirán para poder reanudar el vínculo laboral y “saber hacer” con su síntoma de las voces alucinadas.

El tercer caso, atendido por Pilar Foz, es el de una niña de corta edad que necesita ser asistida para poder hacer un recorrido que le permita anudar el cuerpo y la palabra, un anudamiento que no se hadado de entrada. El tratamiento sigue, paso a paso, el recorrido precario de un sujeto que pasa de hablar de sí misma a hablarle al otro, recorrido en el que podrá construirse un cuerpo. El caso nos enseña que tener un cuerpo no es algo asegurado, no es automático y que en las múltiples dificultades que pueden tener lugar en este anudamiento, el encuentro con un psicoanalista puede ser de gran ayuda.

El cuerpo y la lengua han de estar anudados para poder estar en un vínculo con el otro, un vínculo que es siempre de discurso. Las dificultades que encontramos en el vínculo se producen a partir de los diferentes modos en los que los cuerpos se dejan imprimir el lenguaje, y de sus fracasos.

Los tres tratamientos aunque realizados en instituciones diferentes atienden a la singularidad de cada uno de los sujetos, respetando sus hallazgos y consintiendo el analista en ser utilizado por cada uno de los tres como un instrumento del que servirse.

Al finalizar la mesa hubo tiempo suficiente para realizar un coloquio que resultó muy interesante y en el que las tres ponentes pudieron dar cuenta de su lugar en la transferencia con estos sujetos, del estatuto de sus hallazgos y de las diferencias entre las diferentes instituciones en las que se habían llevado a cabo los tratamientos.


MESA CLÍNICA 2: “Soledades acompañadas”

Reseña de Montserrat Puig

Los casos presentados fueron tres, a cargo de Antonio Carrero ( CPA Madrid ), Mª.Eugenia Insua ( CCF A Coruña ) y Gabriela Medin ( CPAdo Madrid). Coordinación: Monserrat Puig.

Tres mujeres, una de ellas adolescente, y tres recorridos en tres dispositivos clínicos creados y sostenidos por miembros de la ELP. A partir de estas presentaciones pudimos trabajar en la segunda mesa clínica de la mañana de la primera jornada de la FCPOL  Las singularidades de estas tres mujeres y las particularidades de los dispositivos se pudieron articular en la orientación de las entrevistas de cada una.

La adolescente necesitó unos pocos encuentros para poder separarse de la angustia de su madre lo suficiente para no tener que repetir ni las peleas ni los encuentros sexuales que la apartaban de lo que desde el primer día puso sobre la mesa: sus estudios. Vimos como las particularidades de la demanda en muchos adolescentes obligaba a una estrategia para que esta chica pudiera encontrar y usar el lugar de palabra que se le ofrecía.

Una de las mujeres adultas tuvo que encontrar en su vida el límite de su estrategia para hacer con los partenaires hombres para poder consultar. Durante las entrevistas pudo desvelar que habiendo hecho suyo un ideal de época acerca de lo que debe ser una mujer contemporánea era un modo de repetición. Ello se sostenía en algunos dichos maternos que desdecía en sus actos. Un modo de acercamiento al partenaire sexual se reveló sintomático sobre una posición fantasmática. Una nueva posibilidad se abrió que deberá ponerse a prueba en su vida.

Otra mujer presentaba una desorganización en su cuerpo, hasta la exclusión social, que, más allá del  sentido posible que se podía encontrar en una compleja historia familiar, mostraba una imposibilidad de anudamiento de su cuerpo de un modo que le pudiera resultar vivible para vincularse con los demás.  El paso por el vínculo transferencial fue necesario para que dejara caer un semblante que bajo el modo de un personaje  lejos de permitirle el vínculo con los otros la degradaba y la aislaba.

La transferencia como vínculo inédito en la vida de estas tres mujeres les permitió, vía responsabilidad del sujeto, desplazarse de lo que por el síntoma se dibujaba, por la repetición, como destino.

Estas tres curas nos permitieron también constatar que el uso del dinero, el pago de las sesiones, tiene siempre una función singular en casa caso. En una mujer poder pagar sus sesiones le permitió salir del circuito de degradación en la que se encontraba. En otra la función del pago se puso en juego bajo la forma de una cesión de un goce la tenía atrapada.
Las tres optaron por terminar su tratamiento en un momento en el que pudieron algunas atisbar y otras saber algo más de lo se había repetido y de lo que se había desplazado. Las tres tienen por delante poner a prueba en su vida la recomposición producida y siempre sintomática como no podía ser de otra manera.