Editorial

Abrimos este último número recopilatorio de documentos de la Iª Jornada de la FCPOL con un texto de Antoni Vicens, inspirado en la primera mesa de debate sobre “La institución de la transferencia”, mesa que él animó junto con Manuel Fernandez Blanco.

Este número incorpora además las intervenciones de Santiago Castellanos, con las conclusiones que extrajo de la Jornada, y la intervención de cierre de la misma, a cargo de Enric Berenguer, Presidente de la FCPOL y de la ELP.

Las conferencias de Jean Daniel Matet en el inicio de la Jornada, “Condiciones de la acción psicoanalítica lacaniana sobre el malestar en la civilización” y de Guy Briole en la tarde del sábado, “El psicoanalista investigador: al borde del agujero”, serán publicadas próximamente en la revista de la ELP, “El Psicoanálisis”.

El conjunto del material, newsleters, reseñas, entrevistas y otros documentos generados en esta primera Jornada son accesibles en la web de la FCPOL, www.fcpol.org, donde además podrán encontrar otros textos, conferencias y entrevistas.

Andrés Borderías


La soledad y el vínculo

Antoni Vicens

Soledad y vínculo son dos cosas distintas. Sin la premisa de la soledad no hay un vínculo en el que se enlace un ser con un Uno. Siempre, en el discurso, se trata de semblante, sostenido por una paradoja. Lacan se inspira en la teoría lógica de conjuntos para explicitarla. En una síntesis previa, podemos escribirla así: Uno más, y nadie está ahí.

Volvamos al principio. El vínculo empieza en la soledad del estadio del espejo: el que está ahí no soy yo, sino una representación que puedo considerar mía si no estoy habitado por el desierto de la psicosis. Pero eso es, a la vez, locura, paranoia ordinaria. Se trata de una posesión propia falsa; pero, a fuer de falsa, consistente. Ese es el primer Uno en el que dejo de ser del todo para poder amar como cabe.

En lo simbólico, integramos en el Otro aquello que no cabe precisamente: la causa del deseo, y también otras causas. Y si no cabe no es porque sea demasiado grande, sino porque hace agujero y por tanto nunca puede ser alojado del todo. Allá adonde va, arde.

Nos queda la soledad de la soledad, la que se deduce del goce, la que se traslada al amor.

Entramos en una dimensión más compleja. Tomamos como guía las formulaciones de Jacques Lacan en los primeros párrafos de la lección 10 del Seminario 20, Encore, traducido como Aun. Lacan explica ahí, no sin esfuerzo para el lector, cómo la soledad ligada a lo simbólico no puede dejar de conducirnos a lo real. Intento aquí algo así como una lectura, que no sé si me sacará de la soledad a la que siempre me trasladan las lecciones de Lacan.

“Hablo sin saber que hablo. Hablo con mi cuerpo, y sin saberlo. Digo pues siempre más de lo que sé de aquello de lo que hablo.” En el hablar hay una enunciación; más precisamente un decir (como lo expresa Lacan al comienzo del L’Étourdit). En francés lo escriben je, que no es el yo, sino el índice de la primera persona del singular. Ese je es el sujeto del verbo; el sujeto del verbalizar. Ese je no me hace ser. Para ser tengo que ponerle un poco de saber; un poco, lo suficiente, pero no una gota más. Y lo que enseña Lacan es que ese saber —aquello que precipita como S2 cuando un significante S1 soporta un sentido para alguien— corresponde a la idea de mi cuerpo, a la forma de mi cuerpo, tal como lo concebía Platón. Para el padre de la metafísica, la forma es el saber con el que se rellena el ser, vacío por constitución. Se produce entonces un efecto de suposición, por el que el ser, con ese saber que contiene, se sostiene, por tanto como es presa de ese saber.

En el psicoanálisis, nos ocupamos de una relación de ser de la que no podemos saber nada. Es un saber imposible, pero inter-dicto, dicho entre las líneas. Ese saber es nuestro acceso a lo real. No se puede demostrar, en el sentido lógico-matemático. Pero se puede decir algo, nunca todo, de su verdad.

Con lo cual, la relación del hombre con la verdad es la misma que tiene con la mujer. No sabe cómo hacerlo.

Lo que construye Lacan en esa página de su seminario es que estamos frente a una discordancia entre el saber y el ser. El saber desborda al ser, pero el ser no sabe nada de ello. El ser se satisface en un saber del todo, que enseguida es desbordado por la verdad. Lo desborda por el lado del cuerpo, encore, que suena en francés como en-cuerpo. El en-cuerpo sabe más que la verdad, lo que significa que el sujeto no lo atrapa siempre. El cuerpo goza más, más aún de aquello que le da límite, eso que hace que “nos reproduzcamos”.

Y en este punto Lacan vuelve al je, al que caracteriza como “aquello que habla sin saberlo”, o también “sin el saber”. Insípido y desleído, ese je no hace un ser, sino “un supuesto a lo que habla”. Ese supuesto es el Ello, el Es freudiano, que habla, justamente, sin saber. Y ahí entra la soledad: eso que habla tiene que habérselas con la soledad, y nada más. Es la soledad que está a punto para la relación (rapport) sexual.

Así las cosas, en ese punto la soledad se desdobla. De un lado, se acabó el saber, ya no queda más, se quebró el canto. Del otro, eso se puede escribir; más aún, es la fuente de la escritura, la jaculación, como rastro dejado por un quebrantamiento del ser.

Sin aliento, jadeantes, llegamos a la escritura lacaniana, la que proviene del rastro, del trazo, del arroyo dejado por la erosión del lenguaje.

No hay proporción que pueda escribir lo que se juega en el trato sexual; la soledad de esa situación nos lleva a la escritura de todo lo demás, surgida de la fuente en la que nos ahogamos. Escribimos solos; lo que no impide que eso escrito sea para ti.


A modo de conclusión: Una clínica posible en las Instituciones orientada por la especificidad del psicoanálisis

Santiago Castellanos

Les presento un pequeño comentario de las resonancias que me han producido esta Jornada clínica de la FCPOL. Para mí ha sido como el encuentro con un gran mosaico de colores o una figura poliédrica en la que hay muchas aristas de mucho interés, pero por razones de tiempo plantearé solamente algunas puntuaciones.

Han sido unas Jornadas magníficas que me han enseñado y sobre todo me ha permitido tener una idea mucho más amplia del generoso y amplio trabajo que muchos colegas de la Escuela realizan en instituciones de diferente tipo, ya sean orientadas por el psicoanálisis lacaniano en régimen de voluntariado, o como asalariados en Fundaciones en las que la presencia de los psicoanalistas tiene una clara incidencia o en otras en las que los psicoanalistas trabajan orientados por el discurso analítico y al mismo tiempo tienen que arreglárselas para encontrar un lugar en el discurso de la ciencia.

La FCPOL se reactivó hace varios años con la misión de sostener y transmitir el discurso analítico en su relación con el Otro social, una bisagra que trata de transmitir y hacer existir el discurso analítico en los intersticios del discurso del amo, como ha señalado Carmen Campos. La FCPOL ha pasado por diferentes momentos, pero manteniéndose en su función de bisagra entre la ELP y el Otro del Estado, la ciudadanía y lo social, en el sentido más amplio. En el año 2016 organizamos en Barcelona las primeras Conferencias Internacionales en las que participó como invitado Eric Laurent. En esta ocasión la Jornada ha tenido un carácter más clínico.

Esta dimensión clínica ha mostrado hoy una gran diversidad, bajo el tema que nos convocaba: La soledad y el vínculo. Como ha dicho Jean Daniel Matet la pregunta es cómo tratar el aislamiento de una soledad intratable, cómo acompañar las soledades contemporáneas y cómo pensar el acto analítico en la sociedad. ¿Cómo hacer para sostener el acto analítico en la acción lacaniana? ¿Cómo sostenerlo colaborando con ciertas instituciones y al mismo tiempo manteniendo nuestra independencia y autonomía?

Se ha hablado de la soledad como el estado nativo del sujeto. Lacan también hablaba de la paranoia y su relación con el lazo social.

¿Qué es lo que ha mostrado la Jornada y que quiero subrayar?

Lo que quiero subrayar es que hay una clínica posible en las diferentes instituciones orientada por la especificidad del psicoanálisis. ¿Qué quiere decir esto? Que más allá de la institución en la que se esté está trabajando, el acto analítico es posible si funciona un operador -el analista practicante- que se supone que es alguien que ha hecho o hace la experiencia del análisis, que hace la experiencia de control y que está causado por la formación analítica. Entonces, es una clínica que hemos escuchado hoy en los diferentes casos, orientada por el síntoma, por lo real del síntoma como ha precisado Araceli Fuentes y también está orientada por la singularidad del sujeto.

Durante la Conversación han aparecido diferentes significantes a destacar, porque creo que es lo más especifico de la práctica clínica del psicoanálisis en estas instituciones: la sutileza, el detalle, la delicadeza con que se aborda la escucha de estos casos, donde, un analista puede convocar al sujeto a hablar de las palabras que no han sido dichas o como nos decía Silvia Morrone “saber callar”. Este es el bricolaje que conviene tener en cuenta: la función del síntoma y la singularidad del sujeto, con toda su variedad y diversidad.

Pilar Foz nos ha presentado un caso -del Cdiap Sant Boi de Barcelona-, en el que nos da cuenta de cómo se puede acoger el cuerpo de un pequeño lactante, prematuro de bajo peso, acompañarlo y alojar un síntoma pocos meses después, como el vómito o como la rigidez en el movimiento, desde un lugar, en el encuentro con otro, que no goza de ese cuerpo, y que puede incluso hablarle a través de palabras que no sean imperativas a través de un tercero o de un semejante. Ayudarle a anudar la dificultad del encuentro entre el lenguaje y el cuerpo.

Mª. Paz Rodríguez -del CPCT de París- nos plantea un caso en el que hay de entrada una pregunta por la identidad sexual. A través de las preguntas que formula con mucha delicadeza y las respuestas que recibe permite que el paciente pueda localizar que no hay una certeza sobre su ser de mujer, de manera que el paciente puede concluir subjetivando que en el fondo él era de un objeto para su madre y finalmente tomar otro rumbo frente a las preguntas que se planteaba sobre su transexualidad y tal vez desplazar algo del lugar de desecho en el que se desenvolvía en la vida. O tal vez esto lo pueda hacer en otro momento si realiza la experiencia de un análisis.

Felicidad Hernández – del CPBi de Bilbao- nos habla de una mujer extraordinaria, es decir una psicosis extraordinaria, ella es una diosa, un caso de psicosis grave en la que el analista decide contravenir las reglas, desde el principio, y prolongar el tratamiento por más tiempo. El tiempo necesario para que la paciente vaya tejiendo, en las sesiones, sus propios puntos de capitón, sus S1 que tejen una estructura simbólica. La paciente puede al final aislar en su vivienda un espacio: su propio cuarto de “Diógenes” e inventar algo nuevo cosiendo trozos de tela, al mismo tiempo que toma una cierta distancia de las voces que escuchaba.

Antonio Carrero -del CPA Madrid- nos presenta una paciente a la que su madre nunca la perdonó haber nacido, un caso grave de psicosis, pero que se encuentra con un Otro que con su mano y su mirada le da un lugar en cada sesión. Finalmente se desplaza el tratamiento a la consulta privada, después de un período, donde se inscribe una pérdida con un pequeño pago ayudando a la paciente a salir de su lugar de la “atención social” lo que tiene consecuencias importantes para su vida.

María Eugenia Insua -de la CCF A Coruña– nos presenta a una mujer “coleccionista” de hombres, bajo las coordenadas simbólicas del abandono y el significante amo: “No depender de nadie” y la acompaña hasta un punto donde, finalmente se puede dividir, cuando se encuentra con un hombre que le da palabras, que le da lo que no tiene y experimenta otra dimensión del amor. Algo nuevo y desconocido para ella en la que no sabe como manejarse.

Son casos que se presentan para el debate y de los que se deduce que hay una clínica orientada por el psicoanálisis, y esto es muy importante, porque como decía Francesc Vilá estamos en unos tiempos donde hay una deriva a la medicalización de la vida y de los “individuos sanitarizados”.

Una clínica bajo transferencia que debe sostenerse en una posición ética del practicante. Jean Daniel Matet nos recordaba que no hay una concepción única de la transferencia, efectivamente, y hoy hemos podido constatar la diversidad de las diferentes experiencias. La diversidad de cómo se procede en una Fundación como nos han hablado Carmen Grifoll y Susana Brignoni a lo que es la experiencia de una institución como el CPAdo de Madrid, orientada por miembros de la Escuela.

Gabriela Medin nos ha expuesto un caso de una adolescente en el que, tras un ciclo corto de tratamiento, se puede poner un cierto límite al goce, lo que le permite reordenar de otra manera su mundo simbólico y quizás más adelante, en otro ciclo, plantearse algunas preguntas de las cuales ella no quería hablar. Gabriela Medin consiente, respeta el derecho del sujeto a no hablar. La adolescente decía al principio que iba a la consulta “por su madre” pero se realizan una serie de maniobras, consultas e intervenciones que permiten a la adolescente hablar de algunas cosas, subjetivar otras y retirarse cuando ella lo decide.

Tengo que decir que el encuentro ha sido para mí una enseñanza. Hay muchas cuestiones desde el punto de vista de la transferencia que se han hablado esta tarde, que ya han quedado dichas y de preguntas que han quedado abiertas. Me ha encantado lo que ha planteado Miguel Ángel Vázquez, que trabaja en un gran hospital de Valencia, cuando ha hablado de la metáfora de la “gota de aceite”, porque toda la cuestión es cómo en la acción lacaniana realizamos una práctica clínica orientada por el psicoanálisis, sin diluirse como un azucarillo en una taza de café. Cómo alojarse en instituciones que muchas veces nos pueden dar un lugar con más facilidad, y otras veces, con menos facilidad pero mantener la especificidad del psicoanálisis. También están las instituciones que a iniciativa de miembros de la Escuela se ponen en marcha para desarrollar una experiencia y hacer vínculo social.

¿Cuál es el operador que funciona para no caer en la deriva a la psicoterapia y mantener la especificidad del psicoanálisis? En la orientación lacaniana sabemos que lo que opera es el deseo del analista. ¿Cuál es la garantía? La respuesta a esta pregunta para mí es clara, no es la Escuela, como me ha parecido escuchar en alguna intervención, no se trata de que la Escuela garantice esto, no. Lo que garantiza esto es el propio análisis, y cada uno, en la institución en la que esté inscrito realizando una práctica, tiene que saber que es desde su análisis, desde el control y de la formación analítica a la que está convocado éticamente como tiene que operar. Cada uno se hace cargo de su práctica clínica y la sostiene, asume los riesgos, tomando a cada paciente uno por uno.

Como decía Miller, en uno de sus textos, y aquí termino, no olvidemos que todos nosotros en algún momento hemos sido analizantes y hemos hablado de las cosas que no existen. Entonces si hemos hecho la experiencia de un análisis, o si la estamos haciendo, podremos, al menos, intentar hacer una clínica orientada y posibilitar el encuentro de un paciente con un Otro que podrá escucharlo desde un lugar y una orientación que no es la psicoterapia. Y a aquellos que no la han hecho todavía, les animo a que lo hagan, porque es desde ese lugar desde el que se puede operar en una institución orientada por el psicoanálisis.


Clausura de la Jornada

Enric Berenguer

La primera Jornada de la FCPOL toca a su fin. Este instrumento, la Fundación, que concebimos como un recurso de nuestra Escuela para la acción analítica en el horizonte específico de nuestra época, ha dado un paso más, constituyendo este espacio de conversación, de debate, en el que, entre todos, sostenemos la pregunta por el psicoanálisis aplicado en institución.

De este modo, la escuela acoge, en este espacio privilegiado, una serie de iniciativas de sus miembros. Algunas de ellas, iniciativas originales que han dado lugar a la invención de dispositivos de psicoanálisis aplicado. Otras son intentos de instituir esa modalidad precisa de vínculo que llamamos la transferencia analítica, en instituciones que desde lo social cumplen determinadas exigencias del Discurso del Amo, respondiendo a modalidades de síntomas que, a su vez, son respuestas, modalidades del fracaso ante las exigencias de ese mismo discurso.

Pero si podemos encontrar un lugar para la transferencia en tales entornos es porque el discurso del amo no nos resulta, al fin y al cabo, tan ajeno. Es porque el discurso del amo es, al fin y al cabo, el del inconsciente, que el psicoanálisis pudo ser situado por Lacan como su reverso.

Ello abre una serie de posibilidades para un cambio de discurso, cuyas operaciones se pueden precisar en cada caso, uno por uno, mediante una clínica del detalle. Pero no somos ingenuos, sabemos que es difícil. Al mismo tiempo, no suponemos que sea ni más ni menos difícil que sostener la apuesta por el psicoanálisis y su modalidad de acto en la consulta del psicoanalista.

En todo caso, la Fundación acoge iniciativas, pero no distribuye autorizaciones, ni siquiera da por supuesto que seamos siempre capaces de sostener la apuesta que constituye nuestra causa. La tensión entre la psicoterapia y el psicoanálisis se mantiene en todo momento, del mismo modo que la articulación entre efectos terapéuticos y efectos analíticos –a la que se refirió Jean-Daniel Matet en su intervención, debe ser objeto de elucidación constantemente, no se da por supuesta.

Estas jornadas, como otras iniciativas que podrán tener lugar, están destinadas a sostener una pregunta: ¿qué de lo que hacemos sostiene la especificidad del psicoanálisis? No partimos de un saber a priori, apostamos por su construcción.
Como hemos podido ver hoy, la institución de la transferencia y el sostenimiento del discurso analítico en una diversidad de entornos institucionales es un campo de invención y supone cada vez una responsabilidad que no puede delegar. Pero la Escuela es un lugar donde esta responsabilidad de cada uno, necesariamente solitaria, constituye un lazo social también. La relación de cada cual con la causa analítica es la raíz de la conversación que a su vez es la esencia de la escuela. La FCPOL extiende esta conversación un poco más allá de los muros de la escuela. Contribuirá así a extender la transferencia con el psicoanálisis, al modo de la mancha de aceite a la que aludía Miguel Angel Vázquez esta mañana.

Reconocer la importancia del psicoanálisis aplicado en institución implica muchas cosas. Entre ellas, la pertinencia de la práctica del control del acto analítico, también para las prácticas que se reclaman del psicoanálisis en este ámbito. De la adecuada orientación de lo que cada uno haga en su soledad, una vez compartido en la conversación con la escuela, surgirán efectos de transferencia de trabajo y también de formación.

Unas palabras de agradecimiento a la Comisión Organización Iª Jornada FCPOL 2018, a Antonio Carrero, responsable del Equipo de Sala con Lourdes Chacón y Luis Pérez, a Susana Brignoni por la Coordinación con las sedes ELP y Entidades colaboradoras. A Marta Maside, por la Edición de la Newsleter y la Coordinación del equipo de Comunicaciones y Difusión, con la ayuda de Gabriela Medin -Difusión ELP, de Noemí Castiñeira –Tweter, de Yudmila Lima- Facebok y Esperanza Molleda, Organizaciones sociales. A Jesús Sebastián, Tesorero. Al Comité Científico Jornada compuesto por Manuel Fernández Blanco, Araceli Fuentes y Gabriela Medin.

Un agradecimiento muy especial a nuestro colega, Jean-Daniel Matet, asesor de la FCPOL, que nos ha ofrecido hoy dos excelentes contribuciones, respondiendo así a nuestros pedidos de orientación.

Y a Guy Briole, miembro de la ELP y de la ECF, a quien pedí una contribución específica sobre la cuestión de la investigación en psicoanálisis, un dominio de la actividad de la Fundación para el que esperamos tener pronto proyectos concretos. Ellos permitirán cumplir con uno de los fines reflejados en nuestros estatutos, elemento significativo en, en el ámbito de la Fundación, constituye una expresión concreta de la utilidad pública del psicoanálisis.