A falta de una semana para la celebración de las Segundas Conferencias Internacionales Jacques Lacan publicamos los artículos de Estela Paskvan: “Encanto de erizo” Feminidad en la hystoria y  «Lo femenino es cosa de mujeres … y de hombres» de Jorge Sosa. 

“Encanto de erizo” Feminidad en la hystoria *
Por Estela Paskvan

Así se titula este libro de Graciela Musachi. Si “el encanto de erizo” es a desvelar, eso ocurre precisamente allí donde lo anuncia el subtítulo, en ese largo camino donde se conjugan  feminidad, histeria e historia.

En la contratapa se lee : “fragmentario como corresponde a nuestro tiempo”. Es cierto, y  como veremos, lo es no sólo por su forma. Empecemos por allí.

Este libro reúne en cuatro apartados quince textos escritos entre 1998 y 2015. Cada uno de estos “fragmentos” exige una lectura que se corresponde en algo con  la introducida por Internet: el estilo de Musachi, altamente condensado, exige abrir  “ventanas” para buscar  las referencias aludidas. La autora nos facilita esa búsqueda puesto que al final de cada artículo ellas figuran precisamente como “referencias bibliográficas”. Es justo decir que el listado no se ajusta al uso común de una bibliografía general, sino que esas referencias se tornan imprescindibles para desentrañar el texto mismo. Las ventanas permanecerán abiertas.

Pero lo fragmentario tiene en este libro una consistencia no sólo formal. Empecemos por ese erizo que resulta encantador. Es verdad que lo primero que se nos ocurre es la apreciación de Lacan acerca de ellos pero, en fin, no alcanza para una argumentación. En primer lugar, Graciela Musachi zanja la cuestión de si puercoespín o erizo, y al haber apostado expresamente por el segundo entendemos que no apunta a la parábola de Schopenhauer citada por Freud.  El objetivo no es el malestar en la cultura, es el encanto -aún enigmático- del erizo.

La vuelta por una película “Le hérisson” sirve para anticipar a través de las lenguas (1) los adjetivos  que califican al erizo. También, una de las protagonistas -la portera del edificio- nos da una pista de eso que encierra.

Y es entonces que encontramos una afirmación que no deja de sorprender “Un erizo es un Bruchstuck” (p.116) ¿Un fragmento? La referencia es Schiller quien ha dicho “Un Bruchstuck puede ser aislado de todo lo que lo rodea, perfecto en sí como un erizo”. Descubrimos entonces que es el concepto romántico de fragmento lo que está en juego, eso que fue signo de modernidad radical. Es muy importante tener en cuenta que “este fragmento […] no se confunde con el pedazo suelto de un conjunto roto sino que el mismo, en tanto pieza, es una rotura, un borde de fractura como forma autónoma que tiene valor tanto de ruina como de monumento de algo perdido; al mismo tiempo, es lo individual en tanto vivo, ya sea una obra o un autor” (p.117)

El hallazgo es verdaderamente importante . ¿Cómo no reconocer ya allí, en ese romanticismo, una sugerencia para  nociones  como  “objeto perdido”, “resto”, “pieza suelta”, “sinthoma”? Graciela Musachi pasará por señalar cómo Freud y Lacan usaron el “fragmento”. Resumiendo -con la simplificación que implica-, se trata del saber fragmentario (inconsciente) en el primero, y del real fragmentario del segundo. Al final ¿se encuentran? La respuesta afirmativa se da precisamente con la histeria. Así lo señala Lacan en su muy última enseñanza cuando habla en 1977 en Bruselas.

¿Por qué la histeria? Porque desde el origen “siempre es dos”, porque en su teatro dice tanto que hay como que no hay relación sexual, porque encierra un secreto del que nada sabe, porque las palabras se inervan en su cuerpo, en fin…porque incluso al decir de Freud tenía un “atractivo -encanto- incomparable” (“transferencia recíproca”) La lista de los porqué es mucho más larga y no hace más que señalar el curso de esa hystoria. En ella la histeria y la feminidad terminan separadas. La primera no soporta estar sola, la segunda quizás pueda tomar cuerpo como síntoma de otro cuerpo pero permanece indecible, indemostrable, inconmensurable.

Hasta ahora, esta pretendida reseña no ha hecho más que recorrer uno de los textos, el que da título al libro.  Pero ya habiendo leído los otros,  se descubre un hilo que dibuja una espiral. No hay porqué pretender estirarla. Sí interesa donde termina.  Y es allí donde Graciela Musachi empezó: “Conocí a Germán García y comenzó la entrada del psicoanálisis”.  Por un lado, hay que entender esa “entrada” como haciendo parte de la investigación que Germán García le confió (2). Por el otro, su entrada en análisis. La referencia a la película “La zona” de Tarkovski no es banal. El relato -en el que se basa el guion- describe el viaje de tres hombres hasta un lugar denominado “la Zona”, en busca de una habitación muy particular. Supuestamente en ésta se pueden cumplir los deseos más ocultos de los individuos. Metáfora lograda acerca de lo que es posible  encontrar en un análisis. Quizás – y parodiando a Graciela Musachi- la máscara que el sujeto ha esculpido con palabras ; quizás también  descifrar el poema que es. Mensaje que, por supuesto, incumbe a los psicoanalistas.

*Graciela Musachi, Encanto de erizo. Feminidad en la hystoria, Buenos Aires, Katz Editores, 2018

  1. El film “Le hérisson” realizado por Mona Achache  se basa en la novela de Muriel Barbery “L’Élégance du hérisson”. La película fue estrenada en Argentina con el título “El encanto del erizo”. Puede verse on-line en el sitio https://www.youtube.com/watchv=QPm7Nxi3uJY
  2. Germán García – Graciela Musachi, “La entrada del psicoanálisis en la Argentina. La cronología: nudos y redes” , Buenos Aires,  Catálogos, 2005