por Andrés Borderías

Buenos días, bienvenidos a esta primera Jornada de la Fundación para la Clínica Psicoanalítica de Orientación Lacaniana, FCPOL, que va a desarrollarse a lo largo del día alrededor del tema “La soledad y el vínculo. El psicoanálisis en las instituciones”.

En primer lugar quiero agradecer en nombre de la Fundación a Monserrat Galcerán, Concejala Presidenta del Distrito de Moncloa-Aravaca y a Mª Jesús Escotet, directora del Centro Cultural de Moncloa por su amable acogida en este Salón de Actos.

Agradezco especialmente a Javier Barbero su presencia en este acto de Apertura, pues, a pesar de su cargada agenda de trabajo, ha querido estar presente en este momento de inicio de la Jornada. Javier Barbero, a quien daré a continuación la palabra, es Concejal en el Ayuntamiento de Madrid por la formación “Ahora Madrid”, es miembro de su Junta de gobierno y Delegado del Area de Salud, seguridad y emergencias, responsable por tanto de la puesta en marcha del proyecto piloto llamado “Prevención de la soledad no deseada” que el Ayuntamiento de esta ciudad ha puesto en marcha en el ámbito de un proyecto más amplio: “Madrid, ciudad de los cuidados”. Sandra Candelas, coordinadora de esta experiencia piloto, intervendrá esta tarde en la segunda mesa de debate.

Su presencia y participación en esta Jornada y la acogida que recibimos por parte de las autoridades del Ayuntamiento dan cuenta de una larga relación de confianza e interés por parte de los profesionales y responsables públicos en el trabajo que los psicoanalistas de la ELP venimos desarrollando desde hace años en esta ciudad. Este vínculo comenzó en un primertiempo de nuestro “activismo lacaniano”, cuando de manera improvisada pusimos en marcha un dispositivo para la atención a los afectados por el 11 M. Ese dispositivo evolucionó posteriormente hasta desembocar en el CPCT de Madrid, cuya labor reconocida facilitó la apertura de otros dispositivos de atención y tratamiento psicoanalítico abiertos a la ciudad, como son el CPA Madrid y el CP-Adolescentes, algunos de cuyos integrantes van a exponer hoy aquí su trabajo.

La Jornada de hoy, de investigación y de debate, se enmarca pues en la política de acción lacaniana impulsada por Jacques-Alain Miller hace ya dos décadas, que ha llevado a los psicoanalistas a realizar un esfuerzo de invención de nuevos dispositivos a pie de calle, para facilitar de este modo el encuentro con el psicoanálisis a los ciudadanos. Por otro lado, están aquí presentes muchos colegas que trabajan desde hace años en instituciones públicas y privadas, orientados por su formación lacaniana. A lo largo del día intervendrán psicoanalistas que trabajan en nueve entidades del país, muy diversas, todas ellas colaboradoras con la FCPOL, y también varios colegas que lo hacen en otros dispositivos en Francia e Italia.

Algunas de estas instituciones mantienen vínculos con las administraciones, otras han surgido como invención de algunos psicoanalistas sin los condicionamientos que impone el discurso del amo, pues la administración en tiempos de la biopolítica se ve llevada a someterse ala ideología de la evaluación, los ideales de la educación y el cientificismo, clausurando así el derecho de cada sujeto al respeto de las condiciones singulares de su síntoma.

La acción lacaniana por su parte, hace posible a algunos sujetos el encuentro con el filo cortante de la verdad que habita su malestar. Para otros, no se trata de la elucidación de su inconsciente, sino de lograr un modo de reubicarse ante su síntoma para encontrar un modo de saber hacer con él, respetuoso de su lógica singular. En cualquier caso, para ello hace falta un lugar y un vínculo que el psicoanálisis nombra como transferencia y cuyas condiciones de posibilidad en las instituciones interrogaremos también hoy.

Con esta primera Jornada de trabajo de la FCPOL respondemos a la necesidad constante de cuestionar nuestra práctica entre nosotros y con los asistentes. Forma parte de nuestro esfuerzo de transmisión y también de apertura de nuestro debate a la ciudad. La transferencia de trabajo es el vínculo promovido por el discurso psicoanalítico, es un modo de tratamiento de la soledad que cada psicoanalista experimenta ante su acto, en la confrontación con lo real del síntoma y también ante el absurdo de las condiciones impuestas por la ideología de la evaluación.

Nuestro trabajo comenzó hace ya varias semanas. Si ustedes han leído los más de cuarenta textos y entrevistas que se han publicado en el Newsleter, si se han asomado a la extensa bibliografía que los ha acompañado, habrán podido constatar la amplitud y complejidad del tema de la Jornada, que interesa a la sociología y que por otro lado forma parte de la clínica y también del corazón de la experiencia analítica.

Quiero destacar un punto de este debate preliminar: El aislamiento no es lo mismo que la soledad. Por otro lado el aislamiento no implica necesariamente la desinserción de un sujeto. Estos tres significantes, soledad, aislamiento, desinserción, describen un campo complejo, se entrecruzan de maneras diversas, de modo que más allá de la fenomenología, el psicoanálisis busca elucidar en cada sujeto la lógica de su malestar y la función que cumple su síntoma, bajo transferencia.

La creciente preocupación de las autoridades ante lo que parece un fenómeno propio de las sociedades digitales, globalizadas, la denominada “soledad no deseada” de muchos ciudadanos, debe entonces ser contrastada con las aportaciones que el psicoanálisis encuentra a partir de la clínica y también de la experiencia de un análisis llevado hasta su conclusión. En este fenómeno complejo confluyen circunstancias y condiciones muy diversas. Jacques Lacan anticipó en los años 70 las consecuencias para la subjetividad y el vínculo social derivadas de la evaporación de la función paterna y las transformaciones del orden simbólico, con la emergencia de un nuevo discurso, el discurso capitalista, que deja al sujeto “sin nada con lo que hacer lazo social”.

Más adelante, Lacan apuntó al estatuto real de la soledad cuando afirmó: “la soledad es lo que de una ruptura del ser deja huella”, señalando así que el encuentro con lo real traumático fractura el ser y deja como saldo huellas aisladas de cualquier saber en el inconsciente. A las huellas del Uno sólo, Lacan añade otra razón de estructura, la imposibilidad de la escritura de la relación sexual, que deja a cada sujeto sólo con su goce.

En las mesas clínicas de esta mañana podremos interrogar las consecuencias clínicas de esta formulación y su pragmática institucional, y en las mesas de esta tarde tendremos ocasión de debatir esta problemática en dos mesas apasionantes.

Contaremos además con las aportaciones de Jean Daniel Matet que va a introducir el tema de la Jornada, y de Guy Briole en la tarde que abordará la problemática de la investigación en psicoanálisis.

Quiero terminar este momento de apertura agradeciéndoles a todos ustedes su presencia, especialmente a los que se han desplazado a Madrid desde otras ciudades de España y de Europa para participar en esta Jornada de trabajo y de debate, así como a los que han enviado sus textos y aportaciones en las semanas que han precedido a este encuentro. Nuestro agradecimiento especial al equipo organizador de la Jornada y al comité científico que ha orientado este trabajo.