Estimados amigos,

El curso comienza con fuerza: El sábado 6 de Octubre tendrá lugar en París una nueva Jornada del CPCT París, sobre el tema “Un lazo sin medida común”, cuyo argumento publicamos traducido a continuación, junto con una entrevista a Jean Daniel Matet y un link a la página de la Jornada.

Un poco más tarde, el fin de semana del 20 de Octubre tendrán lugar en Granada las XV Jornadas de la Comunidad Andaluza de la ELP sobre el tema “El psicoanálisis ante el malestar contemporáneo y las instituciones que lo acogen” cuyo argumento y programa pueden leer en este boletín, y en la web de la FCPOL.

Andrés Borderías

ARGUMENTO

Si la subjetividad de la época empuja hacia un cierto nomadismo del objeto, hacia una errancia solitaria, siempre en aumento, ¿cómo situar la oferta de palabra que hace el CPCT y sus efectos?

El CPCT es un lugar donde cualquiera puede hacer una parada y tener la oportunidad de interrogarse con respecto a su deseo. Es un lugar que no puede definirse más que a partir de un cierto tipo de lazo.
En la medida en la que el sujeto del inconsciente se constituye en la palabra dirigida al Otro, es en la que el inconsciente es transferencial y se estructura como un discurso. Es así como Lacan hacía del discurso del amo el discurso del inconsciente.
Sin embargo, Lacan también mostró que el discurso analítico subvierte el discurso del inconsciente, dándole así al mismo otro estatuto distinto al transferencial. Desde los años 1975 y 76, él definirá el inconsciente como real, incluso como partícipe de un equívoco entre lo real y lo imaginario. Es este real, allí donde lo simbólico encuentra su límite pero también dónde se enraíza primordialmente, el que orientará el discurso del analista.
La definición de sujeto que lo entiende como representado por un significante para otro significante, “una repetición inaugural que es repetición para el goce”, condujo a Lacan a articular cuatro discursos fundamentales.

Así, con el discurso del analista, se produjo un surgimiento inédito en el orden de los discursos. Lacan aislará cuatro fundamentales de los que dirá que son otros tantos lazos sociales. Y él lo enuncia cómo sigue: “A fin de cuentas, no hay más que eso, el lazo social. Yo lo designo con el término de discurso porque no hay otro medio de designarlo, desde que comprendemos que el lazo social se instaura por estar anclado al modo en que el lenguaje se sitúa y se imprime, se sitúa sobre aquello que pulula, a saber el ser parlante.”
Es decir, saber cuánto hay del anclaje desde el punto de vista de la errancia del ser hablante, cuando sus lazos sociales se han aflojado, se han dañado o incluso roto, llega a ser crucial en este sentido.

En el discurso del amo, es el significante el que está en el puesto de mando, haciendo así de amo que a través de su discurso, de sus palabras, ordena el mundo según una medida común, la “norma-macho” escribe Lacan, y borra la singularidad del síntoma. Si un discurso tal domina, deja pocas oportunidades para un nuevo anclaje, para un nuevo punto de partida.
La cuestión es entonces saber cómo operar para establecer un lazo siempre singular, es decir sin medida común.

De entrada, apostando por el surgimiento del discurso del analista, y éste, gracias a la acogida que hace de los otros discursos, que pueden ser desplazados, puede hacer cambiar a otro discurso por medio de la intervención del analista. Lacan mencionó en efecto que en cada cambio de discurso emergía el discurso analítico. Llegaba incluso a decir que emergía también el amor, este nuevo amor que es la transferencia psicoanalítica, subrayando así que la transferencia no puede reducirse a lo que está en juego en el discurso del inconsciente, esto es, la transferencia de un significante a otro propia de la definición del sujeto. Este nuevo amor, “signo de un cambio de discurso”, tiene el valor entonces de un nuevo lazo social, aquel creado por Freud y formalizado por Lacan.

En este discurso, el lugar del agente es también el del semblante, es en tanto semblante del objeto aque el analista toma posición, “en tanto que este objeto a  designa precisamente aquello que, de entre los efectos de discurso, se presenta como lo más opaco”.

Este objeto a no tiene en efecto el mismo estatuto en cada uno de los discursos, está oculto, sobreexpuesto, producido artificialmente. Incluso, en tanto concentra el goce, es prestándose a ello para su analizante como el analista le abrirá la vía para captar algo. A la vez, cuando este objeto no está articulado como tal y cuando el goce en algunos sujetos no está concentrado en él, el analista podrá operar en este nuevo lazo con el sujeto y a partir de lo que este último cederá, en el sentido de una reducción del goce.
Mientras que en la psicoterapia, en la que el objeto se propone como solución universal, para taponar el sufrimiento y enmascarar el síntoma, y ello, en una perspectiva de adaptación tal que está comandada por el discurso del amo, con el discurso analítico se trata al contrario de hacerle captar al sujeto este objeto, sin por tanto otorgarle una consistencia imaginaria.
He aquí lo que se tratará de elucidar durante la jornada del CPCT de París, a saber ¿cómo los practicantes, en un tiempo limitado, pueden obtener un efecto de discurso que permita hacer emerger la pérdida constitutiva del sujeto?

Hoy, los psicoanalistas han devenido ellos mismos nómadas, en el sentido de que no tienen sólo una práctica en el marco de su consulta privada, si saben servirse del discurso analítico y del lugar que ocupan, para orientarse. Y como decía Lacan : “El discurso que yo llamo analítico, es el lazo social determinado por la práctica de un análisis. Vale la pena colocarlo a la altura de los lazos más fundamentales que están en circulación para nosotros”.

Traducción: Marta Maside

Más información en:
http://www.causefreudienne.net/event/un-lien-social-sans-commune-mesure/

www.fcpol.org


Entrevista a Jean Daniel Matet   « Un lazo social sin medida común »

CPCT-Paris: Retomo el título de la jornada del CPCT-Paris, que tendrá lugar el 6 de octubre, « Un lazo social sin medida común » y el subtítulo, « Singularidad de la clínica y el discurso analítico » Cuáles son las equivalencia u oposiciones que os inspiran estos dos sintagmas y como lo explicáis vosotros?

Jean Daniel Matet: Por una parte hay que señalar que el término lazo social fue introducido por Lacan para hablar de una manera diferente de la sociedad, término que estaba muy  a la moda en los años 60-70. Lacan consideraba que era un término demasiado vago para tratar la civilización, y aún más la cultura en el sentido de Freud. Se trataba de decir algo de lo que era el lazo social para el psicoanálisis, lazo social sin medida común, porque efectivamente es diferente de los otros lazos sociales y en particular debido al hecho de la transferencia. Es un lazo inédito que se depura  a medida que avanza la cura, hasta poder hacer un analista, eventualmente. Es de esta forma que yo entiendo el « sin medida común ». Es necesario señalar también que para hablar de lazo social, Lacan utilizo los discursos y que es por estas formulas, por estos matemas de los discursos que nos trasmite, lo que tiene que ver con el lazo social, con las relaciones del sujeto al inconsciente, a sus objetos, al cuerpo en los diferentes discursos. Entonces, la otra parte del título: «Singularidad de la clínica y discurso analítico » retoma eso en el sentido en que lo que busca a capturar la clínica psicoanalítica , es lo más singular de cada uno, es decir lo que ha hecho su encuentro particular con el lenguaje, que ha hecho de un hablante-ser, un encuentro particular de un organismo y del lenguaje, encuentro inicial del organismo con lalengua y hace acontecer un cuerpo. Es mi manera de leer esos dos títulos.

CPCT-Paris: Particularmente que tiene de específico el lazo social en el CPCT?

Jean Daniel Matet: Precisemos que en el encuadre del CPCT, el acento será puesto en la dimensión clínica, en el sentido en que el CPCT no tiene por vocación la formación de los psicoanalistas, lo que lo distingue del trabajo de las Escuelas. Ambos coinciden en la formación clínica y en desarrollar nuestra manera de concebir la eficacia terapéutica  del psicoanálisis en un encuadre determinado. El encuadre del CPCT es un encuadre muy preciso, con la limitación del número de sesiones, de tratamientos gratis, con personas que finalmente vienen allí sin dirigirse directamente a un analista. Vienen allí, a una institución que se llama CPCT, incluso cuando esta institución lleva la marca del psicoanálisis. Es un punto muy interesante y muy particular el de constatar que las personas que se dirigen a nosotros en el CPCT, no se dirigen a un psicoanalista como tal, tiñendo la transferencia de esta dimensión. Es por esto que podemos permitirnos de limitar el número de sesiones, por un lado por el hecho de la gratuidad, que no se inscribe en un proyecto filantrópico, pero sin embargo, es un laboratorio para poner a prueba ese lazo. Esto es importante señalarlo. Venimos entonces al CPCT para buscar como arreglárnoslas con el malestar propio en un momento dado sobre una cuestión precisa. Hay que realmente poner el acento en el hecho que los psicoanalistas consultantes de los CPCT intentan ayudar al que viene a aislar la problemática sobre la cual va a poder trabajar. Cuando se hace un análisis, se abordan todos los ángulos y todos los rincones de su historia para depurarlos hasta el final. No es lo que hacemos en el CPCT, porque no es esa la apuesta que hacemos, porque no tenemos tiempo. Las condiciones no están dada. Entonces, hay que centrarse en una cuestión, en una problemática sintomática. Qué es lo que merece ser tratado de ese modo y que va a a permitir al sujeto que viene, de ir a ver a un analista en un momento dado o de irse con un pequeño arreglo sintomático o sithomático que va a permitirle de continuar con su existencia?. Es de esta manera que yo entiendo las cosas y que concibo la practica en el CPCT.

CPCT-París: Puede usted explicar la proposición de Lacan: « El lazo social solo se instaura mediante la fijación en la forma en que el lenguaje se sitúa y se imprime, se sitúa sobre lo que se remueve, es decir el ser hablante »1

J-D. M. :Es una de las ultimas formulaciones de Lacan y esto se acerca a lo que le decía sobre la cuestión del hablante-ser y del cuerpo. Lo que está en cuestión en los cuatro discursos es el lazo entre el sujeto y el objeto a. Ahí tenemos todas las dimensiones a la vez, la dimensión simbólica, la dimensión imaginaria y la dimensión real que están encerradas en la problemática de los discursos y pienso que es una manera de leerlas.

CPCT-Paris: En las situaciones subjetivas de desamparo social, que lazo es posible en la clínica, particularmente en el CPCT?

JDM: Precisemos primeramente que la problemática del aislamiento no se confunda con la cuestión de la la soledad. La soledad toca a la condición de cada hablante-ser. Es la pregunta ética de cada ser la que se juega en el análisis : como nos las arreglamos con nuestra soledad, qué hacemos con ella, que podemos hacer? Es la consecuencia del no hay relación sexual. Es también cómo hacemos con el goce del Otro, cómo hacemos con nuestro propio goce en ese tipo de dispositivo. Estamos solos. Es así. Es lo contrario de la multitud. Estamos solos. Sin embargo no estamos aislados, al contrario buscamos hacer lazo con los otros, porque estamos solos justamente, ya sea de un modo sintomático, ya sea de un modo fantasmático, pero buscamos hacer lazo. Dicho de otra manera, el aislamiento de los ciudadanos  no se confunde con la soledad de los sujetos, no más que el aislamiento no conlleva necesariamente a la soledad más allá de una afectación. Si el primero interroga la degradación de los lazos sociales o las nuevas modalidades en las sociedades contemporáneas, el segundo hace la pregunta de la soledad del hablante-ser y de las tentativas sintomáticas diversas para soportarla. La distinción es esencial porque es la confusion misma de estos registros la que abre la via a todos los discursos religiosos hasta en su extremismo » 2. Entonces, hay un cierto numero de sujetos que no lo alcanzan y que viene al CPCT por eso, que estén en dificultad de encontrar un partenaire amorosos, camaradas de trabajo o incluso de sostener sus lazos familiares. Viven de esta manera las condiciones que le hace la sociedad de manera dramática, de manera patética. Vienen a quejarse y es ahí donde algo puede hacerse. No tanto desde el plano social como hacen los servicios sociales; estos no se les puede quitar su mérito y tienen grandes razones para existir, pero no es nuestro proyecto. Nuestro proyecto no es de proponer dispositivos contra el aislamiento, sino de sostener los arreglos sintomáticos que permiten una nueva forma de reanudar con los suyos, con su familia, con sus figuras identificatorias, con el síntoma a partir del cual el sujeto va a poder encontrar un bricolage artístico, un bricolage en su profesión, un apaciguamiento con los tormentos de su identidad sexual, un significante que tome el lugar del significante amo…Los tratamientos en el CPCT demuestran su eficacia permitiendo tomar acto de la reanudación de una actividad social, de la inscripción en formaciones, de la frecuentación de asociaciones donde durante el tratamiento, las personas son llevadas a conocer otras personas, incluso a crear lazos amorosos, que no eran posibles anteriormente. Desde ese punto de vista, tenemos un papel que llevar acabo. Pero, no hay que imaginarse tampoco todopoderosos y pensar que vamos a efectuar en el CPCT el trabajo que desarrollamos en un análisis. En el análisis la cuestión que se pone en juego es de poder cambiar de discurso, de poder pasar del discurso del Amo, que es también el del inconsciente, pasando por el discurso histérico e incluso llegar al discurso del analista. Hay ahí una modificación profunda de la relación de la soledad de cada uno al mundo que puede ponerse en juego en un análisis. Esto no se puede hacer en unas cuantas sesiones. Es un trabajo de largo aliento que necesita el lazo transferencial y lo que este supone de los efectos del acto del analista. No puede hacerse así. Entonces en las situaciones de desenganche social, sobre las cuales podemos maniobrar, el practicante va a estar atento a la modalidad sintomática. El ejemplo  que voy a poner aquí, es un sujeto que delira completamente, y en el que podemos ver que su situación psiquiátrica es tal que lo aísla completamente. El trabajo en el CPCT es de ver si podemos ayudarle a construir algo alrededor de eso. Esto puede pasar por el hacerle admitir la necesidad de un tratamiento psiquiátrico. Es necesario que seamos capaces de decir que no es de nuestra jurisdicción, que el paciente necesita un medicamento para ayudarle, para apaciguarle, diciendo que lo recibiremos solo con esta condición. Es una modalidad pero hay otras. Me recuerdo de casos ejemplares, que comenzaron una producción artística y que se convirtieron en artistas reconocidos. Pasaron por el CPCT y encontraron un analista que supo darle un valor a esta producción. En este caso el trabajo continuó más allá del CPCT. Es formidable! Estas son situaciones que encontramos y que pienso que desde este punto de vista, la clínica del CPCT debe afinar  las condiciones de posibilidad de un trabajo analítico asumido por el sujeto y de ver como un lazo terapéutico es posible. Digo « lazo terapéutico » en el sentido en que no es el punto de mira esencial del análisis, pero sí el del CPCT, es decir, ver como podemos ayudar al que consulta a reorganizar el contenido sintomático con el que vino: o a aislar el S1, o  a ver como con el S1 que no hay, pueden arreglárselas con un pequeño bricolage.

CPCT-Paris: Usted participó durante largo tiempo a la creación del CPCT-Paris y continúa a participar de su funcionamiento. Cuáles son las circunstancias particulares que le da usted a lo que presidió su creación y en qué momento estamos ahora?

JDM: El CPCT-Paris ha evolucionado mucho desde su creación en la que yo participé. Hemos pasado por fases en que éramos equipos pletóricos donde tratábamos largamente las demandas como en los CMP psiquiátricos y fuimos sobrepasados por la necesidad del financiamiento de esta empresa. Esto necesitó pedidos de subvención y evidentemente los subvencionistas pedían cuentas y la amenaza apuntaba  « a reducirnos en practicas protocolizadas » 3. La subvención no podía continuar en la misma línea que el objetivo que era el del psicoanálisis. Los financieros públicos o semi-públicos no querían subvencionar las actividades ligadas a la práctica del psicoanálisis, considerando que estas formaban parte de la esfera privada. Aceptaban subvencionar actividades sociales que concernían a las mujeres sola, las mujeres golpeadas, el empobrecimiento, la pobreza, las cuestiones ligadas a la infancia y a la adolescencia…Aparecieron entonces solamente estructuras autónomas, asociaciones dedicadas a estos temas que podían solicitar subvenciones específicas. Creamos centros, para niños, para adolescentes, de los cuales se encargaron con éxito colegas que trabajaban inicialmente en el CPCT-Paris. El CPCT-Paris se encontró contando solamente con la subvención de la ECF y con su propio autofinanciamiento, es decir el producto de las formaciones que dispensaba. Una cierta tensión sobre el presupuesto se empezó a sentir y una reflexión se lanzó para sostener sus actividades, porque todo el mundo en la ECF considera hoy que los CPCT son una necesidad. Contrariamente a otros CPCT que encontraron sus modalidades de funcionamiento en la iniciativa de sus miembros, en Paris, el arranque del CPCT fue una iniciativa de la Escuela. No hay entonces ninguna razón para renunciar a esta perspectiva, y el directorio, y el Consejo de la Escuela con su presidente Gil Caroz se hicieron cargo de esta cuestión mutuamente de acuerdo con el CPCT-Paris y su presidenta Lilia Mahjoub para buscar las mejores soluciones para perennizar las actividades del CPCT-Paris, quince años después de su creación. Sabemos que responde a los deseos de una gran número de practicantes que sostuvieron el funcionamiento. Responde por otra parte a la ambición de utilidad pública de la ECF.
CPCT-Paris: Le damos las gracias por esta entrevista Jean Daniel Matet y esperamos con impaciencia la discusión que vamos a tener con usted durante la Jornada del CPCT-Paris el sábado 6 de octubre.

Traducción: Yudmila Lima Sarmiento.

  1. Jacques, Lacan, El Seminario, libro XX, Encore, Paris, Seuil, 1976, p. 32
  2. Jean-Daniel, Matet, « Soledad, aislamiento, independicia », disponible sur le site FCPOL (Fundación para la Clínica Psicoanalítica de Orientación Lacaniana) : http://fcpol.org/ia-jornada-fcpol-newsletter/
  3. Jean-Daniel, Matet, « Hacer existir la transferencia, a pesar del “fuera de discurso” » disponible sur le site FCPOL (Fundación para la Clínica Psicoanalítica de Orientación Lacaniana) : http://fcpol.org/20-ia-jornada-fcpol-textos-2/

El psicoanálisis ante el malestar contemporáneo y las instituciones que lo acogen.

La clínica refleja las modificaciones que se producen en la subjetividad de nuestra época, caracterizada por el exceso. El trabajo en las instituciones permite estar en contacto directo con la realidad contemporánea y con sus síntomas. En la actualidad se constata la prevalencia de la angustia, el aumento de las urgencias por intoxicación en adolescentes, la emergencia de fenómenos de violencia en la escuela, en la comunidad y el propio ámbito familiar; el maltrato a la mujer, el desamparo y la pobreza, la tragedia de la inmigración, el estrago laboral, la prevalencia cada vez mayor de los trastornos del espectro autista. En fin, el sentimiento de la vida del ciudadano contemporáneo está fuertemente alterado.
Toda institución, como formación humana que implica un lazo social tiene por esencia, como indica Lacan, “refrenar el goce”, contribuir a la recreación de las creencias en la vida o a la demora, al aplazamiento y la moderación de la satisfacción. Es cierto que no todas de la misma manera y al mismo precio.
La ideología de la evaluación y de la gestión regida por lo universal, ha ido extendiéndose como una mancha de aceite a lo largo de las últimas décadas a las ciencias humanas, e impregnando a todas las disciplinas e instituciones que se ocupan de la atención a las personas. Uno de los efectos indeseables del imperio del protocolo, el afán clasificatorio y el registro exhaustivo, es la elisión del sujeto, el dejar a un lado lo singular e incomparable de cada ser humano.
¿Cómo subvertir la tendencia a lo universal, que por estructura habita toda institución? ¿Cómo hacer valer lo particular, el síntoma? ¿Cómo tener autoridad sin imponerla?¿Cómo encender la llama del deseo?
Si partimos de considerar al psicoanálisis como el discurso que preserva la subjetividad y salvaguarda la singularidad, podemos acordar con J-D Matet que “el psicoanálisis es un factor de civilización al servicio de la comunidad”, que entiende que de lo que se trata es de darle un lugar privilegiado a la palabra de los sujetos y de entender el síntoma como una respuesta al malestar que sufre. Así pues, siguiendo a Miller, no se trata tanto de ponerse en el lugar del otro, como de poner al otro en posición de sujeto.
¿Cómo se sitúa hoy el psicoanálisis ante las demandas de los protagonistas y coprotagonistas del sufrimiento en una civilización ingrávida? El psicoanálisis ofrece alternativas a los ciudadanos que no tienen suficiente con la acción de la Biopolítica. Acción que encuentra su asiento principal en curarlos y controlarlos a condición de dejarse tratar como sujetos pasivos de sus alteraciones cerebrales.
El discurso analítico, en su modalidad de psicoanálisis aplicado a la terapéutica, no está en absoluto reñido con el trabajo en instituciones de atención a las personas. Cabe definirlo como una práctica de la conversación que se adapta a la particularidad clínica de cada sujeto. Se ofrece como un discurso que anima a cada cual a producir su singularidad.
No se trata sólo de arbitrar un lugar de escucha, sino de facilitar un lugar de respuesta a partir de las preguntas que se formula el propio sujeto en su discurso; de contribuir a restituir el lazo social de los sujetos que se acogen en las instituciones.
Se trata de saber hacer una lectura de los síntomas actuales, de lo real de la clínica contemporánea, así como de poder trabajar con otros profesionales de diferentes orientaciones clínicas, sin caer en rivalidades imaginarias y apuntando hacia una práctica entre varios, hacia un trabajo en red, donde lo central es el ciudadano protagonista.

Más Información: http://www.elp-andalucia.org/category/xv-jornadas/


PROGRAMA XV JORNADAS
9:30 Recepción

10:00-10:30 Apertura 
Juan Carlos Rios, María José Olmedo

10:30-11:00 Introducción
Andres Borderías

11:00-12:00 El psicoanalista en las instituciones: “Lugares alfa” 
Coordina Ynma Nieto

Lucia López
José Antonio Rodríguez Machado
Eduardo Velazquez

12:00-12:30 Cofee break

12:30-13:30 “Trabajo en red” y “Práctica entre varios” 
Coordina Antonia García Lozano

Margarita Mantilla
Graciela Briceño
Carmen Campos

13:30-14:00 Cierre 
Francesc Vilá

14:00-16:00 Pausa almuerzo

16:00-17:15 “Dignidad y lazo social en las fragilidades humanas”

Jose Manuel Arévalo (SAPAME), JuandePalido (HOMO SAPIENS), Juan Sánchez Miranda (NOESO)
Coordinan: Francesc Vilá, María José Olmedo

17:15-18:30 “Infancia y adolescencia: momentos cruciales del malestar contemporáneo”

Miguel Ángel Caballero (Educación, sujetos en riesgo de exclusión, minorías), Asun Fernández Corral (Maestra de pedagogía terapéutica), Habiba F. (Por confirmar)
Coordinan: AndrésBorderías y Javier Cepero

18:30-19:15 Clausura de las Jornadas 
Enric Berenguer, Presidente de la ELP