(Introducción al libro Parole minori. La psicoanalisi e le nuove generazioni)1

En el seminario “Problemas cruciales para el psicoanálisis”, de 1965, Lacan afirma que “no hay una sola exclamación que no sea un grito”. Un grito es siempre una llamada dirigida al Otro, cuya respuesta está ligada al “poder discrecional del oyente”2, no tanto –nos enseña el psicoanalista francés– de los padres, los docentes, los educadores y todos aquellos que se ocupan del pequeño hombre desde su nacimiento, como del discurso y de la cultura a la que estos últimos también están sujetos. De ahí se deriva su sensación de extravío e impotencia, así como la de estar a merced de diversas soluciones prêt-à-porter ofrecidas, sobre todo, para amortiguar el ruido y el trastorno provocados por el “grito”.

Trastorno que el discurso contemporáneo intenta apasionadamente aislar, medir, enfrentar, calcular, viviseccionar, con la esperanza de encontrar la solución en lo universal de dato estadístico, aunque haciéndolo así, aísla al propio grito del Otro a quien, de principio a fin, va dirigido. Pero el grito siempre se declina en singular, con matices y tonalidades únicas, aun cuando expresa un malestar. La ciencia, elemento fundamental del discurso contemporáneo, vive de la ilusión de dominar y regular este “singular”, más que de darle un lugar, porque esto supondría “poner en dificultades a los algoritmos mejor concebidos, las bases de datos más amplias, los cálculos más sofisticados que pretenden explicar, evaluar y preverlo todo” (Laurent, 2016).

Si, por otra parte, tenemos en cuenta que el discurso contemporáneo se caracteriza por la difusión y la utilización permanente de internet, donde un emoticono o una foto colgada en una red social pueden contar más que una palabra, el valor de llamada que todo grito contiene, sea cual sea la forma que asume o en la que se expresa, queda todavía más borrado.

No es casualidad que las formas de malestar juvenil se multipliquen de modo exponencial en la época en que la dimensión relacional del trastorno queda en segundo plano: la palabra se reduce a un grito vacío, se convierte o muta en una agitación. La violencia que constatamos que aumenta entre las jóvenes generaciones –desde la versión más grosera (la del más soez racismo) a la más estúpida (hacia alguna persona con una disminución), pasando por la que se dirige contra los demás (trastornos de oposición en la conducta, comportamientos desviados…) y la dirigida contra uno mismo (agitación psicomotriz, hiperactividad, cutting…), se distribuye en una amplia muestra, con todos los matices. Una violencia que ni siquiera está vinculada ya a algún ideal, como había podido estarla en decenios pasados.

Hoy las formas del malestar se multiplican y la única clave para su lectura es la del trastorno correspondiente, con una única estrategia para ponerle remedio, la de las técnicas que apuntan a la reducción del comportamiento desviado y a su reeducación: en ambos casos es otro, el experto, el que sabe qué hay que hacer, como hacerlo, a dónde hay que ir.

Por el contrario, concierne al “poder discrecional del oyente” saber acoger un decir que no es dicho, una llamada que con el tiempo se ha perdido por la calle, un grito que, por la forma en que se presenta, no ha sido escuchado. Se trata de examinar las diversas modalidades con las que cada uno sobrelleva El malestar en la civilización (Freud), que hoy adquiere las formas más diversas, algo que a menudo no consiguen los propios servicios encargados de hacerse cargo de ello, al estar más atentos a seguir procedimientos y protocolos que a escuchar la singularidad de cada uno.

En este volumen se recogen los testimonios de diversos operadores que trabajan en instituciones para menores de orientación psicoanalítica lacaniana: desde comunidades terapéuticas a centros diurnos, pasando por consultorios. Personas formadas en el psicoanálisis que buscan cada día acompañar a niños o adolescentes que ven cómo es ignorado el valor de llamada que tiene lo que les ocurre: desde el mutismo de los hikikomori, hasta la violencia aparentemente injustificada, incluso loca. Se trata de un grupo de trabajo que desde hace algunos años reúne a directores de las instituciones residenciales y semiresidenciales para menores que son miembros de la Scuola Lacaniana di Psicoanalisi, con encuentros que a veces incluyen a otras funciones de coordinación o a los trabajadores de dichas instituciones.

En la primera parte del volumen, el malestar que se manifiesta en los menores de hoy, ilustrado en sus rasgos característicos, es puesto de relieve como representativo de la sociedad contemporánea, de la que es al mismo tiempo efecto.

En la segunda parte se ilustra el modo en que la política de las instituciones para menores ha cambiado a lo largo de los años: de una política que hacía énfasis en la inclusión social, a otra cuyo enfoque es la reeducación y la normalización del comportamiento, a costa incluso de nuevas formas enmascaradas de segregación.

En la tercera parte, se presentan diversos ejemplos del modo en que el psicoanálisis puede orientar el trabajo clínico en instituciones con sujetos contemporáneos, marcados por las diversas formas de relación con el trauma del malestar en la cultura.

En la cuarta parte se analiza un aspecto central de nuestra época, que consiste en la presencia del objeto digital (teléfono móvil, tablet, ordenador), utilizado cada vez más como “parte de uno mismo” y que crea formas de aislamiento o de “reagrupamiento virtual” a veces difíciles de penetrar.

En cada una de estas partes se muestra cómo, a través del tiempo de la relación, es posible dar un lugar particular a cada sujeto, por grave que pueda ser su trastorno o su malestar, para hacer de tal manera que estas “palabras menores”, sea cual sea el modo en que se expresen, vuelvan a ser nuevamente “carta” (o letra) dirigida a alguien, alguien con quien inventar modalidades singulares de afrontar la vida y aquello que del malestar en la cultura permanece como inasimilable e ineliminable.

Finalmente, algunos agradecimientos. Uno que viene de lejos: a Domenico Cosenza, ex Presidente de la Scuola Lacaniana di Psicoanalisi, y al anterior Consejo, por haber dado vida al “Grupo de trabajo sobre las instituciones residenciales y semiresidenciales” vinculadas a la SLP. Pero también a la actual Presidenta, Paola Bolgiani y al nuevo Consejo, por haber proseguido con la iniciativa y haberla sostenido. Finalmente, a todos aquéllos que colaboran en este volumen y a quienes hacen posible que cada día sigan existiendo estas realidades que ponen de relieve la singularidad de los jóvenes y de su malestar.

1 Purgato, N., Parole minori. La psicoanalisi e le nuove generazioni, col. Biblioteca di Attualità Lacaniana, Scuola Lacaniana di Psicoanalisi del Campo Freudiano, Rosenberg & Sellier, 2017. [https://goo.gl/3bNk8b]

2 Lacan, J., “Variantes de la cura tipo”, en Escritos, Siglo XXI.