En primer lugar, quiero agradecer en nombre del Consejo vuestra participación en el II Encuentro de Elucidación de Escuela que hemos organizado alrededor del tema: “La acción Lacaniana de la ELP en lo social”. Particularmente a Eric Zuliani , miembro del bureau de la ECF y del secretariado de FIPA que ha viajado desde Francia para presentarnos la experiencia de la ECF. Lo escucharemos a primera hora de la tarde.  Desde que asumí las funciones de la Presidencia de la ELP propuse la conveniencia de una “Puesta al día” de la Escuela, que ha tenido diferentes momentos en estos dos años.

Durante el año 2015 se trataba de retomar la discusión acerca del dispositivo del pase en la ELP. Primero fue la convocatoria del colegio del pase en marzo de 2015, después la organización del I Encuentro de Elucidación de Escuela bajo el título de ¿Qué pasa en el pase? Y en la asamblea general de diciembre de 2015, en las pasadas Jornadas, la aprobación de la reforma del reglamento del dispositivo del pase que estaba pendiente desde su constitución en el 2011.

El trípode planteado por Lacan desde la Fundación de su Escuela en el año 1964: análisis, formación y control, continúa orientando la política del psicoanálisis en el siglo XXI. La Escuela de Lacan tiene en el dispositivo del pase su centro de gravitación en la medida en que hacer existir el psicoanálisis supone, en primer lugar, hacer existir a los psicoanalistas que encarnan el discurso, lo sostienen y defienden una política del síntoma en su singularidad. Aprovecho la ocasión para felicitar en nombre de la Escuela a los nuevos AE: Oscar Ventura y Silvia Nieto, que han sido nominados por el cartel del pase de la ELP.

La clave de la práctica analítica siempre va a girar en torno a la pregunta de si hay o no analista que sostiene el acto analítico en una posición ética acorde con la “especificidad” del psicoanálisis. La paradoja consiste en que sabemos que en una práctica orientada por lo real del síntoma nos encontramos con la dimensión del fracaso, más allá de los efectos terapéuticos añadidos, y que poder sostener esa posición analítica no es posible sin el análisis personal, el control de la práctica y la formación. A eso responde la función lógica de la Escuela y el dispositivo del pase y el testimonio de los AE nos ayuda a aproximarnos a la pregunta por el deseo del analista y al mismo tiempo nos “demuestra” que la “especificidad” del psicoanálisis no es asimilable al discurso del amo y a la psicoterapia.

El psicoanálisis es una disciplina que se sostiene en un discurso y una posición ética que no es la de la ayuda social, la de la curación o la reeducación. Y en esto vamos a contracorriente del discurso del amo cuyo S1 fundamental es el de la terapéutica y la normalización del sujeto en relación al síntoma.

El Consejo de la ELP ha tomado, ya desde el año pasado, diferentes iniciativas de lo que Miller llamó la acción Lacaniana en lo social, que no es un término que encontramos enunciado de esa manera en Lacan.

¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que el psicoanalista busca hacer pasar las consecuencias de su acto y su discurso al Otro Social. Y esto lo puede hacer de diferentes maneras. La acción es poliédrica, aunque hoy vamos a poner el acento en uno de sus lados, el de la práctica analítica en las instituciones orientadas por el psicoanálisis.

Convocamos el Foro sobre Autismo en Barcelona, en diciembre de 2015, y su éxito tuvo consecuencias a las cuales tuvimos que responder políticamente. Pusimos en marcha la FCPOL y celebramos las I Conferencias Internacionales “Jacques Lacan” en Barcelona con la participación de Eric Laurent. Hemos planteado que sea la FCPOL la visagra de la Escuela con la sociedad civil y las instituciones políticas participando de la defensa del psicoanálisis.

Hemos solicitado la declaración de utilidad pública de la Escuela.

Todos ellos son eslabones diferentes que forman parte de una misma política que el Consejo de la ELP ha promovido decididamente.

En el día de hoy estamos convocados para conversar acerca de otra de las aristas de la cuestión: la experiencia de las instituciones orientadas por el psicoanálisis.

Esto plantea diferentes interrogantes que serán puestos al trabajo en el día de hoy.

  1. En los tratamientos breves ¿Cómo evitar la deriva a la psicoterapia?
  2. Trabajar en Instituciones orientadas por el psicoanálisis ¿Qué quiere decir?
  3. La formación del analista y la formación clínica ¿Cuál es la diferencia?

No partimos de cero. Ni desde el punto de vista de Escuela y sus miembros, ni desde el punto de vista clínico y epistémico. Hay una experiencia y una episteme.

J.A. Miller ha situado claramente que desde la perspectiva del psicoanálisis, la diferencia entre psicoanálisis puro y psicoanálisis aplicado no es lo esencial, esto lo vamos a escuchar hoy en numerosas ocasiones.

Podríamos preguntarnos: ¿Cuál es la diferencia?

Sabemos que el psicoanálisis es una práctica y que esta sólo se sostiene por el deseo del analista y que para ocupar el lugar del analista hace falta haber hecho un análisis, sin eso no hay práctica analítica.

Pero ¿por qué insistimos tanto en esto? Porque no se trata solamente de una práctica solamente de la escucha que por sí misma hace existir al Otro y sabemos que en un análisis no se trata de eso, sino de lo contrario.

Es el deseo del analista lo que permite abrir un trayecto más allá de eso, dado que el deseo del analista se opone en su práctica al goce del sentido propio de la psicoterapia.

Esto nos vuelve a plantear múltiples interrogantes acerca de cómo se conjuga una práctica que no se orienta por el sentido con el hecho de que los dispositivos de psicoanálisis aplicado incluyen una serie de condiciones en relación a la brevedad, la gratuidad, la transferencia, los diagnósticos, el fin de la cura etc…que no están en el encuadre clásico del psicoanálisis en la consulta privada.

Tomar la iniciativa de convocar este Encuentro ha precisado de una preparación política compleja desde el punto de vista de mis funciones como Presidente. Esto ha sido así porque la ELP tiene una historia, no partimos de cero para conversar sobre este punto, hay una experiencia que tuvo su desarrollo en la creación de la FCPOL y la puesta en marcha de los CPCT en diferentes ciudades del Estado y su posterior cierre hace varios años.

Se hacía necesario salir de cierta inhibición o dificultad que se había instalado en el seno de la Escuela para realizar este debate y al mismo tiempo orientar las iniciativas que funcionan en diferentes lugares del Estado. Iniciativas de más trayectoria como la Clínica de la Coruña o los dispositivos de atención que hay en Madrid o en Bilbao, por tomar algunas referencias. Son pequeños laboratorios que se ubican en las fisuras del discurso del amo, en el tejido social y que estoy convencido que jugarán una función fundamental en la perspectiva de la defensa del psicoanálisis.

Además, hay una gran cantidad de miembros de la Escuela y socios de las sedes que trabajan en diferentes tipos de instituciones, públicas, privadas y dispositivos muy variados. Podría ir más allá en el planteamiento, los debates que se van a hacer hoy interesan a toda la Escuela porque la práctica en la consulta privada tampoco es un encuadre que por sí mismo suponga ningún tipo de garantía en relación a una práctica orientada por lo real del síntoma.

Durante todo un período de la Enseñanza de Lacan se definía la interpretación analítica como producción de efectos de sentido. A partir de la última Enseñanza de Lacan, Miller puso este efecto de sentido del lado de las psicoterapias y situó el acto analítico en ruptura con relación al sentido.

Philippe La Sagna, en el texto que hemos distribuido por las listas, refiere una intervención de Miller en Montpellier en 2011 en la que subraya que hay un corte en la enseñanza de Lacan a partir del seminario XXIII:

“Pasamos a una clínica que parte del síntoma. Eso tiene consecuencias en todos los sentidos: y a partir de ahí podemos decir que hasta el síntoma, Lacan había considerado lo real a partir del significante, y lo que nos dirige a continuación en la última enseñanza, en lo que hacemos desde entonces, es la consideración del significante a partir de lo real”.

Esta es la razón por la que más allá del lugar y del recorrido de cada uno, la práctica analítica tiene que someterse al “Control” y a la formación que la Escuela dispensa porque la práctica y el acto analítico no es sin consecuencias clínicas y éticas.

La preparación de este Encuentro ha sido precedida de diferentes discusiones del Consejo que comenzaron el año pasado, debates que han tenido, de entrada, un marcado acento político. Desde mi punto de vista el discurso analítico tiene que tener sus puntos de anclaje, sus pequeñas instituciones o pequeños laboratorios, para que en forma de Red puedan tener alguna incidencia en lo social y las instituciones políticas que tratarán de regular y segregar al psicoanálisis. La ELP no puede desarrollarse de espaldas a esta realidad que es un proceso global –como estamos viendo ahora en Bélgica y antes en Francia- y tenemos que tener una política para anticiparnos a los problemas que estarán planteados, tal y como hemosvisto tras el Foro sobre el Autismo en  Barcelona. La Escuela tiene que subjetivar esta realidad y hacerse cargo de que esa práctica clínica que ya está en marcha esté orientada por el discurso analítico.

En el mes de marzo de este año asistí al encuentro en Burdeos organizado por el directorio de FIPA, del que Eric Zuliani, va a informar en su intervención. Volví absolutamente convencido de que la ELP tenía que dar un paso adelante y abrir una conversación para reorientar su política, para debatir cómo hacer existir la hipótesis del inconsciente en lo social.

Había que mirar hacia adelante y nos pusimos en la tarea de organizar lo que espero que sea una buena Conversación de Escuela.

Santiago Castellanos, Presidente de la ELP (2014-2016)