Paradojas de la demanda”, Rennes, 17 de marzo de 2017

¿Cómo diría usted la especificidad de las instituciones de la FIPA (Federación de las Instituciones de Psicoanálisis Aplicada?

La historia de estas instituciones empieza con la creación de los CPCT a iniciativa de la École de la Cause freudienne. El punto de partida corresponde a un momento en que, a comienzos de los años 2000, los psicoanalistas se vieron empujados a salir de la “clandestinidad” de su despacho, con el fin de subir al escenario mundo y demostrar la utilidad pública de su práctica. Luego vimos nacer, de forma espontánea, otras instituciones que se inspiraban en los CPCT, surgidas de iniciativas personales de practicantes que se orientan mediante el psicoanálisis. Finalmente, la FIPA incluyó a instituciones públicas donde algunos profesionales contribuyen a la orientación psicoanalítica, a veces en torno a un proyecto clínico específico. Además de la cuestión política que está en juego en la creación de estas instituciones, se trata de lugares de investigación científica y de formación a una clínica orientada por el psicoanálisis, que ofrecen un acceso relativamente fácil a la experiencia y a los saludables poderes de la palabra, lo más a menudo por un tiempo limitado y gratuitamente.

La segunda jornada FIPA, que tendrá lugar en Rennes el 17 de marzo próximo, pone destaca la cuestión de las paradojas de la demanda. ¿A quién se dirige esta jornada?

Esta jornada se dirige a todos los amigos del psicoanálisis y del deseo. En la era en que los discursos corrientes tienden a apartar el deseo de la demanda en conformidad con la norma, una jornada sobre las paradojas de la demanda está destinada a abrirse al aliento del deseo. La demanda responde a una manifestación de la pulsión como necesidad, parte de la hipótesis de que todo en la necesidad puede ser vertido al significante. Por el contrario, el deseo da sus cartas de nobleza a la “X” que permanece siempre imposible de decir, a la poesía del sujeto y a la preservación del enigma. De todas formas, el ser hablante no puede evitar pedir, demandar. Hablar es pedir: pedir ser escuchado, amado, o por el contrario ignorado. Es esta dialéctica entre el deseo y la demanda, tal como surge en el encuentro del sujeto en los dispositivos de las instituciones de la FIPA, lo que queremos que sea el eje de la jornada de la FIPA

¿De qué se trata en esta jornada? ¿Qué aporta el psicoanálisis aplicado, y particularmente en el momento del ascenso en el discurso contemporáneo, del superyó y del ego?

Usted mismo lo ha dicho: el discurso contemporáneo es el del superyó y el ego. O sea, que el discurso contemporáneo es un discurso de dominio. Y todos estamos atrapados en este discurso. ¿Quién no se angustia cuando su hijo no responde a las normas impuestas por el amo? Nosotros hablamos de la dimensión de lo “uno por uno”, de la singularidad, etc. Pero aunque nos resulta muy fácil tolerar que el hijo del vecino sea un poco especial, la idea de que el nuestro no responda a la norma es algo que, lo más a menudo, se vive muy mal. La norma es uno de los nombres de una religión contemporánea y las escuelas suelen ser sus templos. Hace falta pasar por la experiencia analítica para poder soportar la angustia de no formar parte de la norma. El psicoanálisis aplicado es practicado lo más a menudo por analizantes que se aplican, en su cura, a atravesar esa angustia y a dar un paso de costado. Allí donde el yo y el superyó empujan a responder a la demanda del amo, esos profesionales orientados por el psicoanálisis tratan , más bien, de volver a vincular al sujeto con su propio deseo