Los casos presentados fueron tres, a cargo de Antonio Carrero ( CPA Madrid ), Mª.Eugenia Insua ( CCF A Coruña ) y Gabriela Medin ( CPAdo Madrid). Coordinación: Monserrat Puig.

Tres mujeres, una de ellas adolescente, y tres recorridos en tres dispositivos clínicos creados y sostenidos por miembros de la ELP. A partir de estas presentaciones pudimos trabajar en la segunda mesa clínica de la mañana de la 1ª Jornada de la FCPOL. Las singularidades de estas tres mujeres y las particularidades de los dispositivos se pudieron articular en la orientación de las entrevistas de cada una.

La adolescente necesitó unos pocos encuentros para poder separarse de la angustia de su madre lo suficiente para no tener que repetir ni las peleas ni los encuentros sexuales que la apartaban de lo que desde el primer día puso sobre la mesa: sus estudios. Vimos como las particularidades de la demanda en muchos adolecentes obligaba a una estrategia para que esta chica pudiera encontrar y usar el lugar de palabra que se le ofrecía.

Una de las mujeres adultas tuvo que encontrar en su vida el límite de su estrategia para hacer con los partenaires hombres para poder consultar. Durante las entrevistas pudo desvelar que habiendo hecho suyo un ideal de época acerca de lo que debe ser una mujer contemporánea era un modo de repetición. Ello se sostenía en algunos dichos maternos que desdecía en sus actos. Un modo de acercamiento al partenaire sexual se reveló sintomático sobre una posición fantasmática. Una nueva posibilidad se abrió que deberá ponerse a prueba en su vida. Otra mujer presentaba una desorganización en su cuerpo, hasta la exclusión social, que, más allá del sentido posible que se podía encontrar en una compleja historia familiar, mostraba una imposibilidad de anudamiento de su cuerpo de un modo que le pudiera resultar vivible para vincularse con los demás. El paso por el vínculo transferencial fue necesario para que dejara caer un semblante que bajo el modo de un personaje lejos de permitirle el vínculo con los otros la degradaba y la aislaba.

La transferencia como vínculo inédito en la vida de estas tres mujeres les permitió, vía responsabilidad del sujeto, desplazarse de lo que por el síntoma se dibujaba, por la repetición, como destino.

Estas tres curas nos permitieron también constatar que el uso del dinero, el pago de las sesiones, tiene siempre una función singular en casa caso. En una mujer poder pagar sus sesiones le permitió salir del circuito de degradación en la que se encontraba. En otra la función del pago se puso en juego bajo la forma de una cesión de un goce la tenía atrapada. Las tres optaron por terminar su tratamiento en un momento en el que pudieron algunas atisbar y otras saber algo más de lo se había repetido y de lo que se había desplazado. Las tres tienen por delante poner a prueba en su vida la recomposición producida y siempre sintomática como no podía ser de otra manera.