“Alumnos LGTBI”

Los protocolos de intervención y atención educativa a la identidad de género en los centros docentes no universitarios, dictados por las diferentes Viceconsejerías de política educativa del Estado Español, pueden estar precipitando la inclusión de los niños, adolescentes y jóvenes que expresan su malestar en relación a su identidad sexual en la categoría de alumnos LGTBI. Aunque esta nominación para estos menores, jóvenes y sus familias puede, en un primer momento tener un efecto tranquilizador, no deja de presuponer una cristalización de la identidad sexual en menores y jóvenes que se encuentran transitando un periodo de desarrollo de la infancia a la edad adulta confrontándose con los cambios en el cuerpo propios de la pubertad, esto puede conllevar un taponamiento de la angustia velando así las causas que se encuentran en la raíz de su malestar.

Sabemos por la clínica del caso por caso que en el declive de la imago paterna se encuentran las causas de la mayoría de los síntomas de la infancia y la adolescencia y que la dificultad de un sujeto para identificarse con el género femenino, masculino, trans, etc. puede definirse en algunos casos como un estar fuera de la significación fálica. A veces, en algunos sujetos, más que un empuje al cambio de sexo se trata de un intento de frenar los cambios en el cuerpo. Es frecuente, por tanto, encontrar un fracaso de lo trans como solución al malestar y lo que se revela es que se trata de niños, adolescentes y jóvenes transitando un periodo en el que se pone en juego el cuerpo y los vínculos con los otros.

No existen alumnos LGTBI, como no existen menores LGTBI, infancia LGTBI, etc., desde la constatación clínica de que no existe un sujeto trans. Lo que sí podemos constatar es la existencia de un discurso trans y de lo trans como un nuevo significante Amo.

Frente a este empuje a lo trans, la introducción del perfil alias que ya se está introduciendo en los protocolos que se aplican en los centros educativos italianos, puede permitir que estos menores y jóvenes reciban una identidad provisional, permitiéndoles tomarse su tiempo, sin obligarles a tomar una decisión apresurada que implique tomar hormonas o recurrir a intervenciones en el cuerpo para autenticar su identidad de género.

El psicoanálisis, tomando la angustia como brújula, puede hacer contrapeso a este discurso trans abriendo un tiempo para comprender para estos menores y jóvenes en tránsito, señalando así el carácter provisional de sus elecciones en relación a su identidad sexual y poniendo el foco en la pregunta por su malestar.

 

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