La pluralidad trans

He tomado este sintagma “pluralidad trans”, de la nota de prensa internacional de la presentación en el marco del Festival de Cannes de 2015 de un spot de la marca Magnum de helados que pretendía visibilizar la diversidad de género, y que como afirmaba Sophie Galvani, vicepresidenta de la empresa:

“(…) celebra las formas en las que las personas abrazan su propio placer, su vida de una manera particularmente valiente, en un esfuerzo para inspirar y alentar a todas las personas a ser fieles a sí mismas.”

La raíz trans, ese prefijo sustantivizado (lo trans), ha ido sustituyendo al vocablo transexualidad. Lo trans aporta, por una parte, globalidad, comunalidad, visibilidad, pero por otra, también diversidad inespecífica, pudiéndose distinguir al menos tres ámbitos fundamentales de construcción de la experiencia trans:

  • La transexualidad tradicional de una persona que se siente contenida en un cuerpo equivocado, que se organiza en contextos asociativos de lucha por la igualdad y acceso a derechos, desde ópticas fundamentalmente binaristas.
  • También debemos reseñar otras experiencias diferenciales emergentes que contienen la transexualidad entre menores, como radical actualización de la anterior, con temprana certeza y su compleja constitución de elementos subjetivos infantiles y adolescentes, de la novela familiar cuando la hay, aspectos médicos, jurídicos, mediáticos, escolares, etc.
  • Y cómo no, la realidad transgénero que contempla vías alternativas al binarismo, aventuras particulares de tránsito por la dialéctica entre identidades sexuales y objeto de goce, flexibilidades de género, genderless, etc., con componentes marcadamente epocales en su ilustración. A diferencia de las personas transexuales que comentamos siguen estando fuertemente orientadas por una concepción binaria del sexo arraigada en la biología, los transgender fundamentan sus esfuerzos identitarios en la fluidez de los géneros socialmente construidos, lo que conlleva también una diversidad fundamental, e invita a pensar una aproximación estructural transversal. Recientemente, Jean-Claude Maleval, afirmaba que el transexualismo objeta al transgenerismo; yo añadiría, también a la inversa, lo que puede ayudar a propiciar, en ciertos casos, espacios de palabra frente a la certeza.

Esta última condición, nos acerca a la idea de “género creativo”, concepto que Fabián Fajnwaks retoma recientemente de Ehrensaft, y relanza para referir los diferentes apaños del ser hablante con el goce “en el largo camino hacia su sexuación”. En esta línea, la propia concepción de la anatomía lacaniana invita a investigar en la clínica trans caminos alternativos, menos intrusivos y más “sintomáticos” que el quirúrgico, aunque en muchos casos, obligados también a elucidar el papel cambiante, paradójico, adictivo, de la hormonación en el habitar un cuerpo.

 

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