¿Qué es delicado en el problema trans? Creencia y certidumbre

Gracias por acogerme a pesar de que no haya podido viajar para discutir con vosotros las preguntas que me hago en este “año Trans”, como lo bautizó Jacques-Alain Miller en su texto del pasado 21 de abril titulado Docile au trans (Lacan quotidien n°928).

Este no es un tema nuevo en nuestro trabajo clínico, epistémico y político, ya que Lacan se había interesado por los escritos de Stoller y había recomendado su libro Sexo y género en su curso de 1971: “(…) quizá tengan tiempo de leer algo. Una vez que recomiendo un libro, habrá que aumentar la tirada. (…). Resulta muy interesante de leer en primer lugar porque ofrece, sobre un tema importante que es el de los transexuales, cierto número de casos muy bien observados con sus correlatos familiares. Quizás sepan que el transexualismo consiste precisamente en un deseo muy enérgico de pasar por todos los medios al otro sexo, así sea operándose, cuando se está del lado masculino”: Solo reprocha a Stoller no poder sacar mucho de estas observaciones, aunque “bastante útiles”, dice, por su ignorancia de la forclusión lacaniana. (Seminario 18 p. 30)

Estamos pues a más de cincuenta años de la publicación de este libro y el “deseo de pasar por todos los medios al otro sexo” para algunos y algunas MtoF y FtoM no se ha debilitado, al contrario, se ha generalizado en la población ya que es así como designan los “científicos” a los pacientes, a los que cuentan por cohortes para sus estudios estadísticos, los “hombres sin cualidades” reducidos a números en que muchos de nosotros nos hemos convertido. Añadamos que mientras tanto hemos experimentado “avances” en la ciencia y la tecnología, algunos de los cuales son destructivos, favorecen, por otro lado, la extensión del goce y contribuyen en su mayor parte y de diversas formas a la quasi – extinción del orden familiar binario, cuya desaparición Lacan había previsto y acompañado.

2. La cuestión gay y el matrimonio homosexual

Las Escuelas de la AMP no han dejado de seguir las consecuencias sociales de cómo la norma masculina es interpretada por gran parte de la sociedad como un binario en el que hombre y mujer serían entendidos como dos categorías opuestas, y que dictan en la conducta sexual lo normal y lo anormal, el goce permitido y el prohibido. Recientemente, con motivo de la posible apertura del matrimonio a las parejas homosexuales, la ECF se pronunció a favor del proyecto de ley aprobado el 17 de mayo de 2013. La ECF se negó a incluir la orientación lacaniana en la línea conservadora de las demás Asociaciones psicoanalíticas que desvirtuaron a Lacan, congelándolo en el Edipo (cf. La Cause freudienne n°55 de octubre de 2003 y la publicación conjunta con La Regle du jeu, editada por Navarin y el Champ freudien publicada en febrero de 2013 con el concurso ECF).

En el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo, España, a pesar del poder de la Iglesia Católica, bajo el gobierno de Zapatero fue muy por delante de Francia (2005). Son cuestiones ciertamente delicadas, según el término tan bien elegido por los organizadores para este encuentro, pero no son insolubles como lo demuestra la cuestión del matrimonio para todos. El término “delicado” es muy apropiado porque muestra que en la clínica analítica del parlêtre es necesario actuar con la sutileza, la delicadeza que el uno por uno presupone en el dominio de la relación de cada uno con su cuerpo, con sus articulaciones en lo simbólico e imaginario.

Pero también el sentido del término “delicado” puede variar, como lo atestigua el diccionario, hasta llegar a su contrario y significar que un problema está mal abordado o puede producir una disrupción. Aquí está la contradicción entre la ley que sería válida para todos, y por lo tanto tendría un valor universal, y la norma susceptible de numerosas variaciones y excepciones, lo que puede plantear cuestiones delicadas para el psicoanálisis. Encontramos aquí la clásica oposición de lo Uno y lo múltiple, estando las normas del lado del famoso “No todo” lacaniano.

O como dice Éric Laurent (La Cause du désir n°110 p.96): En la multiplicación de las normas, nada supera el desconocimiento fundamental. La pareja de un hombre o una mujer, binaria o no, el otro no es de su elección, es el goce lo que se impone. Por el lado de la pareja, no hay nada. Queda el plus de goce que está fuera del sentido. La no relación sexual devuelve todas las pretensiones de las normas a su vacuidad.

En lo que se refiere al problema trans, la verdadera cuestión reside en el espacio que separa el fantasma de “transición” de su realización efectiva. Sobre este punto Lacan dio muy pronto una indicación precisa: “a falta de poder ser el falo que falta a la madre, le queda la solución de ser la mujer que falta a los hombres” (ver el libro El deseo trans, RBA Libros. Citado por Vicente Palomera). Recuerda que Lacan en su Esquema R presenta los ejes como asintóticos; la misión de fabricar con Dios una humanidad nueva no tiene otro fin que la muerte del sujeto o el mantenimiento eterno de un fracaso: el de formar pareja con Dios.

3. Las personas trans y el apoyo de la medicina

Las personas trans también quieren ser normales, aceptadas por la sociedad en la que viven. Pero entre ellos, pocos son los que van hasta el final de la transición por operación de los órganos genitales; por otro lado, existe una categoría de ultra MtF cuya norma es exigir que se les reconozca como “mujeres reales”, es decir que reclamen pertenecer a la norma binaria con la misma firmeza con la que otras personas trans se contentan con la adopción de teorías identitarias de género de una “normalidad trans”, menos invasiva sobre el cuerpo en tanto se cuestiona el binarismo “hombre-mujer”. Como señala Éric Marty en su notable obra, Judith Butler, al dar una resignificación a los matemas lacanianos, realiza de hecho una verdadera desviación de la enseñanza de Lacan en favor de sus teorías constructivistas. (Éric Marty, El sexo de los modernos, Manantial 2022). Usados inteligentemente por los poderosos lobbies estadounidenses, los métodos activistas de happening y propaganda heredados de la década de 1980 están dando sus frutos. Y, como señala nuevamente Marty, algunos intelectuales foucaultianos siguen los pasos de Butler ayudando a hacer circular lo que Marty llama ideología, en sus palabras, y que a lo largo de su libro desmonta con calma como una impostura, sin usar el término, pero sugiriéndolo, y también como una “deconstrucción” al estilo estadounidense de la preciosa elaboración de Lacan sobre la sexuación, que no se basaba en la sociología y en anécdotas, sino en la lógica y el inconsciente.

Entre los actores del tema trans, tenemos que contar con la medicina y sus practicantes, algunos de los cuales están a favor de una intervención muy temprana con terapia hormonal y cirugía. Otros se niegan a intervenir demasiado pronto en la vida de los adolescentes que no han alcanzado la madurez sexual. Esta es una cuestión delicada, y la ELP ha mostrado el camino.

Mientras las autoridades de la bioética avanzan con pasos mesurados en la cuestión de las personas intersexuales y las intervenciones médicas, los colectivos trans hacen campaña ardientemente por una acción hormonal-quirúrgica inmediata.

Así fue como la SLP, y después la ECF tuvieron que movilizarse a toda prisa para que el acceso a las terapias por la palabra no quedara completamente borrado del mapa de los tratamientos reconocidos por el legislador, bajo la influencia de quienes Neus Carbonell en el citado trabajo llama “los conductivistas hipermodernos”.

En ambos casos, la SLP precedió a la ECF, para restaurar un lugar para el psicoanálisis lacaniano en las opciones ofrecidas a los pacientes que así lo desean y a sus familias. Tendremos que redoblar nuestra vigilancia ante estos movimientos identitarios.

Y para concluir, estoy de acuerdo con la afirmación de Laurent Dupont en su reciente intervención en la FCPOL: No hay un problema trans, solo hay un problema de acceso a las terapias por la palabra y en particular al psicoanálisis para aquellos que lo deseen, y esto particularmente en casos donde los niños no tienen la edad suficiente para decidir dada la plasticidad de la niñez y la adolescencia en cuanto a la orientación sexual. De ahí la “docilidad al trans” sobre el modelo que Freud concibió para escuchar a las histéricas. Y también la firmeza de principios en cuanto a la edad de consentimiento para la modificación del cuerpo (Éric Laurent: “¿Edad de la razón, edad de la inclusión?” Lacan quotidien. n°.929).

Conferencia dictada por Pierre-Gilles Guéguen para la apertura de “Delicadas Transiciones”, II Jornada clínica de la FCPOL, celebrada el 3 de junio de 2022 en Zaragoza.

 

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