Del género al cuerpo: escuchar un cambio de época

Escuchar al trans es escuchar el cambio de época. Cuando en la década de los setenta John Money popularizó para la psicopatología el término disforia de género proponía que el género proviene del Otro, o lo que es lo mismo, el significante es del Otro. El Otro asignaba en el nacimiento un género que no correspondía. El Otro se equivocaba, y el sujeto transexual era simplemente, un sujeto en un significante equivocado. El significante era el error y solo había que ajustar el cuerpo al verdadero significante, aquel que podía nombrar el goce del transexual.

El trans de hoy en día no está en el significante equivocado sino en el cuerpo equivocado. Es el cuerpo el que se equivoca, no el Otro. El problema no atañe al Otro, aunque se siga buscando de alguna manera un reconocimiento en el vínculo social. Pero la determinación no viene del Otro, la demanda es la autodeterminación.

Por eso el trans de nuestra época no se queja del Otro, sino del cuerpo, incluyendo la presencia o ausencia de ese pequeño apéndice de carne que estorba y que marca la diferencia sexual y alude así a la inexistencia de la proporción entre los sexos y sus goces. El trans de hoy en día alude al Uno y su disforia no es de género. Se trata de una disforia de cuerpo.

¿Cómo posicionarse ante esta nueva situación? Podemos escuchar el cambio de época, dóciles a lo trans, como lo fue Freud a la histérica. O no escuchar nada. Esto es, a fin de cuentas, lo que está en juego en la nueva lógica de la atención a lo trans, incluyendo la propuesta de legislación: atender a la palabra y a lo que esconde, o borrarla como un Otro que confiado (o embaucado) en el discurso de la tecnociencia no se deja engañar por lo simbólico. Lo que está en juego es incorporar el cuerpo al circuito del síntoma o cortocircuitar el síntoma en el circuito médico-quirúrgico.

El problema, como sabemos desde la misma época en que John Money popularizó la disforia de género, es que los desengañados del significante a pesar de todo, se equivocan.

 

Comparte / Imprime este artículo
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email
Print this page
Print