Un imperio que no es el de los signos*

“Cuando uno ya no sabe qué hacer con uno mismo, busca detrás de que esconderse”

J. Lacan, Seminario X.

 

Cuando ya las nubes llegan al reloj, el semblante se opone a lo real y no a la verdad o la mentira. Parece que el propio Lacan atrapó el término semblante para su Seminario XIX del enunciado de una niña que distinguía entre lo que era verdad y lo que era del semblante1. En la época actual del Otro que no existe conviene prestar atención a los semblantes imperantes porque de ellos se extraen trozos de real.

Alguien cercano a mi familia, una joven de diecisiete, dibujante y estudiante de Artes, dice que ella no se identifica con hombre/mujer, ni siquiera humano, sino con los cyborg, con las máquinas, con la intervención de la ciencia y la técnica en el cuerpo. Sin duda que más allá de Paul B Preciado o Butler, en estos adolescentes están más presente el anime o el manga, los Pokemon o Mazinger Z.

Como ha puesto de manifiesto Vilma Coccoz 2 recientemente: “no podemos ignorar el impulso que el travestismo ha ejercido en la extensión del deseo trans. Los testimonios de transexuales son elocuentes en este sentido, enseñan la satisfacción que comporta vestirse de mujer”. Es importante porque el fenómeno Drag Kids, en el que niños y niñas ingresan en el mundo adulto de Drag Queen competitivas, junto a las Convenciones anime y manga cada vez más especializadas, en las que los jóvenes encuentran una manera sublimatoria de travestirse, han tomado un nuevo cariz con la cuestión Trans.

Frente a los S1 en la política y en el lazo social, la caída de las identificaciones produce efectos devastadores en la contemporaneidad en donde el mandato superyoico de consumo rige sobre todo otro aspecto. Y este es un nuevo S1 al que debemos prestar máxima atención porque, en realidad, y por lo que se refiere a la ideología Trans, toma al psicoanálisis como enemigo: exige su desaparición al tiempo que no admite que se le cuestione como ideología ni, por extensión, en la clínica. No admite preguntas, son negacionistas del inconsciente, lo rechazan.

Realmente lo que pasó con Preciado en las 49ª Jornadas de la ECF en 2020 es una metáfora y una alegoría de lo que estaba ocurriendo e iba a ocurrir con la cuestión Trans y el psicoanálisis: habló más allá de lo pactado y después no admitió réplica. Negó la palabra a los que se la habían ofrecido. Pero, ¿por qué fue invitado? Después, mutó en víctima y comercializó su intervención. En fin, se trata de la post verdad, del nuevo semblante, también en la cuestión Trans.

Pues bien, según esta chica a la que me refería, que ama lo japo a partir de la lectura compulsiva de anime, confiesa que si tuviera dinero lo usaría para la transformación de su cuerpo. No en vano a quien más admira es a un tipo que se ha intervenido una pierna sana para colocarse una de titanio. Ella dice que no es varón ni hembra, no quiere cambiar de sexo, se siente y quiere ser … tractor. Ya no le basta la personificación y el travestismo con los personajes anime, quiere ser tractor, pero ese deseo también se inscribe en el propio discurso de los tebeos japoneses de manera especial.

Dócil a lo Trans, decía Miller hace algo más de un año, en donde advertía también de esta Guerra de las ideas de los wokes y la cuestión Trans que condensa, de la manera más radical, la búsqueda por erradicar el malestar propio del sujeto, del hablante ser y del malentendido de los sexos. Puso a trabajar a toda la AMP en ese aspecto tomándolo como un nombre más de La mujer no existe, del No hay relación sexual.

*Alusión a Roland Barthes: El imperio de los signos. Seix Barral

 

Notas:

  1. Miller, Jacques-Alain De la naturaleza de los semblantes (Curso 1991-1992) pág. 99. Paidós 2002.

  2. Coccoz, Vilma: Vestirse de mujer Blog ZADIG. Abril 2022

 

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